¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Poemas en verso y/o en prosa de cualquier estructura y/o combinación.

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Horacio O'Clock
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¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por Horacio O'Clock »

Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!

De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.

Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.

Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.

Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
Última edición por Horacio O'Clock el Vie, 24 Jul 2026 10:35, editado 1 vez en total.
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Ramón Carballal
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Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por Ramón Carballal »

Un visión del verano rica en matices, con imágenes descriptivas y muy logradas. Un gusto la lectura. Saludos cordiales.
http://laverdadazul59.blogspot.com/

"El poema eres tú recomponiendo el espejo que cada día rompes".

"Comprender es unificar lo invisible".

"Elijo la lluvia, porque al derramarse, muere".

"El mar está aquí, en tu silencio".
Diego Martin Galvez
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Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por Diego Martin Galvez »

Horacio O'Clock escribió: Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!

De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.

Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.

Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.

Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
Un poema de gran aliento, con una imaginería muy rica y una poderosa conciencia del paso del tiempo. Me ha gustado especialmente cómo el verano deja de ser una estación para convertirse en memoria, pérdida y mito. Las imágenes del mar, las piedras, el trigo y los relojes construyen una especie de paisaje de la permanencia frente a la fragilidad humana. Hay versos de una belleza notable, y el cierre deja una sensación inquietante: somos apenas aquello que el tiempo todavía no ha pulverizado.
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Alejandro Costa
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Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por Alejandro Costa »

Escribes muy bien, Horacio.

Entrar a tu portal es saber que te vas a disfrutar de calidad, de lirismo y de un buen escrito.

Este poema trata el verano desde diferentes ángulos y todos muy bien descritos.

Lo dicho, escribes muy bien y este poema es magnífico.

Un abrazo.
Salud, paz y felicidad.



No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.…


Me sobra el corazón (Miguel Hernández)
E. R. Aristy
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Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por E. R. Aristy »

Horacio O'Clock escribió: Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!

De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.

Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.

Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.

Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
El poema deja un contraste muy fuerte entre la dureza de las piedras que recuerdan y la fragilidad del ser humano. Amiro tus letras profundas.
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Christopher E. Rangel ( Tito)

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Carmen Moro Frías
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Registrado: Vie, 16 Dic 2022 17:33

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por Carmen Moro Frías »

Hola Horacio
Me ha encantado tu poema. Enhorabuena.
Un abrazo
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Rafel Calle
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Ubicación: Palma de Mallorca

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por Rafel Calle »

Has escrito un poema que deja un poso de hermosura, amigo Horacio. A través del verano hablas, en realidad, del paso del tiempo, de la memoria y de todo aquello que creemos que permanecerá para siempre y un día descubrimos que solo vive en el recuerdo. Resalto cómo alternas imágenes duras con otras llenas de luz, consiguiendo que la nostalgia nunca resulte excesiva.

El verso que da título al poema resume muy bien el sentido de toda la composición: ¡qué bien brillaba entonces aquel sol!; ahí cabe una vida entera; también me parece muy acertado el final, porque invita a pensar sin imponer ninguna conclusión. Me parece una obra para leer despacio y volver sobre él, porque siempre deja la sensación de que aún queda algo por descubrir.

Ha sido un placer acudir a tus letras, compañero. Felicidades.
Un cordial abrazo.
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Silvia Savall
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Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por Silvia Savall »

Horacio O'Clock escribió: Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!

De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.

Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.

Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.

Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
He disfrutado mucho leyendo tu poema. El verano y todas sus vertientes con muy bellas imágenes. Gracias por compartir. Un abrazo grande.
Me acostumbré a perseverar
lo que otros tenían
hasta que el azar me descubrió
Silvia Savall[/i]
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Horacio O'Clock
Mensajes: 243
Registrado: Sab, 06 Dic 2025 14:00

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por Horacio O'Clock »

Ramón Carballal escribió: Vie, 24 Jul 2026 10:04 Un visión del verano rica en matices, con imágenes descriptivas y muy logradas. Un gusto la lectura. Saludos cordiales.
Muchas gracias, amigo Ramón, por tu delicado y amable comentario.
Un cordial saludo.
Pilar Morte
Mensajes: 31177
Registrado: Mié, 09 Abr 2008 10:21

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por Pilar Morte »

Qué bien comprendo este poema y cómo despierta en mí nostalgia y recuerdos. Me gustó mucho ya que refleja las vivencias con profundidad y estilo. Felicidades.
Abrazos y paz
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J. J. Martínez Ferreiro
Mensajes: 15500
Registrado: Lun, 19 Nov 2007 13:27
Ubicación: Santiago de Compostela

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Mensaje por J. J. Martínez Ferreiro »

".........................
De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.
......................"

Un poemazo, amigo Horacio, de una densidad creativa verdaderamente apabullante. Esta manera de escribir no sale por casualidad, hay trabajo, imaginación e inteligencia poética de primer nivel.

Todo un placer de lectura.

Un abrazo.
"Yo es otro" (Arthur Rimbaud)
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