¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
- Horacio O'Clock
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- Registrado: Sab, 06 Dic 2025 14:00
¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!
De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.
Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.
Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.
Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.
Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
- Ramón Carballal
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Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
"El poema eres tú recomponiendo el espejo que cada día rompes".
"Comprender es unificar lo invisible".
"Elijo la lluvia, porque al derramarse, muere".
"El mar está aquí, en tu silencio".
-
Diego Martin Galvez
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- Registrado: Mar, 09 Jun 2026 2:11
Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
Un poema de gran aliento, con una imaginería muy rica y una poderosa conciencia del paso del tiempo. Me ha gustado especialmente cómo el verano deja de ser una estación para convertirse en memoria, pérdida y mito. Las imágenes del mar, las piedras, el trigo y los relojes construyen una especie de paisaje de la permanencia frente a la fragilidad humana. Hay versos de una belleza notable, y el cierre deja una sensación inquietante: somos apenas aquello que el tiempo todavía no ha pulverizado.Horacio O'Clock escribió: ↑Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!
De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.
Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.
Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
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por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.
Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.
Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
- Alejandro Costa
- Mensajes: 7862
- Registrado: Dom, 13 Mar 2016 18:27
Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
Entrar a tu portal es saber que te vas a disfrutar de calidad, de lirismo y de un buen escrito.
Este poema trata el verano desde diferentes ángulos y todos muy bien descritos.
Lo dicho, escribes muy bien y este poema es magnífico.
Un abrazo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.…
Me sobra el corazón (Miguel Hernández)
-
E. R. Aristy
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- Registrado: Dom, 11 May 2008 20:04
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Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
El poema deja un contraste muy fuerte entre la dureza de las piedras que recuerdan y la fragilidad del ser humano. Amiro tus letras profundas.Horacio O'Clock escribió: ↑Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!
De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.
Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.
Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.
Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.
Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
-
Carmen Moro Frías
- Mensajes: 1363
- Registrado: Vie, 16 Dic 2022 17:33
Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
Me ha encantado tu poema. Enhorabuena.
Un abrazo
- Rafel Calle
- Mensajes: 25400
- Registrado: Dom, 18 Nov 2007 18:27
- Ubicación: Palma de Mallorca
Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
El verso que da título al poema resume muy bien el sentido de toda la composición: ¡qué bien brillaba entonces aquel sol!; ahí cabe una vida entera; también me parece muy acertado el final, porque invita a pensar sin imponer ninguna conclusión. Me parece una obra para leer despacio y volver sobre él, porque siempre deja la sensación de que aún queda algo por descubrir.
Ha sido un placer acudir a tus letras, compañero. Felicidades.
Un cordial abrazo.
- Silvia Savall
- Mensajes: 1525
- Registrado: Lun, 17 Feb 2014 20:41
- Ubicación: Valencia
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Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
He disfrutado mucho leyendo tu poema. El verano y todas sus vertientes con muy bellas imágenes. Gracias por compartir. Un abrazo grande.Horacio O'Clock escribió: ↑Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!
De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.
Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.
Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.
Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.
Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
lo que otros tenían
hasta que el azar me descubrió
Silvia Savall[/i]
- Horacio O'Clock
- Mensajes: 243
- Registrado: Sab, 06 Dic 2025 14:00
Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
Muchas gracias, amigo Ramón, por tu delicado y amable comentario.Ramón Carballal escribió: ↑Vie, 24 Jul 2026 10:04 Un visión del verano rica en matices, con imágenes descriptivas y muy logradas. Un gusto la lectura. Saludos cordiales.
Un cordial saludo.
-
Pilar Morte
- Mensajes: 31177
- Registrado: Mié, 09 Abr 2008 10:21
Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
Abrazos y paz
- J. J. Martínez Ferreiro
- Mensajes: 15500
- Registrado: Lun, 19 Nov 2007 13:27
- Ubicación: Santiago de Compostela
Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!
De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.
Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.
......................"
Un poemazo, amigo Horacio, de una densidad creativa verdaderamente apabullante. Esta manera de escribir no sale por casualidad, hay trabajo, imaginación e inteligencia poética de primer nivel.
Todo un placer de lectura.
Un abrazo.

