NA GAIOLA DO MALVÍS Anda tolo o malvís, fendendo o ar frío da xeada cun asubío azul. que abrangue o val, coma a campá, pero el si sabe a cifra que cantarlle á primavera para que asome á fiestra vella do val. Ninfas mouras, de ás transparentes, e trasnos verdes xogan co tempo ao pé da fonte no borboriñar rítmico da auga. Fun camiñar no vento sen razóns, cos pés eivados de silencio e escoitei ao malvís cantar, enfeitizando o luscofusco dende os loureiros. Rematada a tarefa no azul da treboada xa poden bailar ledas no xeo da estrada as sombras graves, para repousar, moi abaixo, alén do transinfindo no ceo do esquecemento etéreo, contraendo o tempo na cantiga do asubío. Hai un sitio gardado para ti ao pé da fonte, para que escoites a doce cantiga do caos, cun poema arriscado, que danza coxo no abismo sideral, entretendo as cantigas lixeiras que pasan perdidas. Traio no vento os pés eivados co feitizo do asubío do malvís. Vén de percorre-lo val o malvís e parou no amieiro ao pé da fonte, acompasa-lo asubío coa cantiga da auga, onde ti xogabas coas ninfas e os trasnos contraendo o tempo. Eu tamén parei ouví-la primavera entrar no val, cos pés eivados. EN LA JAULA DEL MALVÍS Anda loco el malvís, hendiendo el aire frío de la helada con un silbido azul. que abarca el valle, como la campana, pero él sí sabe la cifra que cantarle a la primavera para que asome a la ventana vieja del valle. Ninfas morenas, de alas transparentes, y duendes verdes juegan con el tiempo al pie de la fuente en el murmurar rítmico del agua. Fui a caminar en el viento sin razones, con los pies heridos de silencio y escuché al malvís cantar, hechizando el atardecer desde los laureles. Rematada la tarea en el azul de la tormenta ya pueden bailar, felices, en el hielo de la carretera las sombras graves, para reposar, muy abajo, al otro lado del transinfinito en el cielo del olvido etéreo, contrayendo el tiempo en la cantiga del silbido. Hay un sitio guardado para ti junto a la fuente, para que escuches la dulce cantiga del caos, con un poema arriesgado, que danza cojo en el abismo sideral, entreteniendo las cantigas ligeras que pasan perdidas. Traigo en el viento los pies heridos con el hechizo del silbido del malvís. Viene de recorrer el valle el malvís y paró en el aliso al pie de la fuente, acompasar el trino con la cantiga del agua, donde tú jugabas con las ninfas y los duendes contrayendo el tiempo. Yo también paré a escuchar la primavera entrar en el valle, con los pies heridos.Trad: Shaim et Alza
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