La Editorial Alaire, auspiciada por la Academia de Poesía Alaire, pone gratuitamente a disposición de sus foristas registrados, varios foros de poesía, prosa literaria, debates…, para que puedan publicar sus obras e interactuar entre ellos, así como, la tienda de libros donde se muestran las publicaciones, tanto en papel como en formato digital, estos mediante descarga gratuita. La razón de ser de nuestros foros se centra en promocionar la poesía, mediante las obras de los autores que participan en la plataforma de la Academia de Poesía Alaire. La promoción de la poesía, a nivel del mundo de habla hispana, conlleva una enorme responsabilidad, por ello, pedimos la máxima implicación de todos los miembros de Alaire. Vale recordar al gran maestro Dumas: uno para todos y todos para uno. Muchas gracias por todo, queridos compañeros.
Magnífico, amigo Ignacio. Me atrevo a decir que es uno de los mejores poemas que te he leído y que he leído útimamente ¡Qué ya es decir!.
Tiene la cohesión y superficie un decir poético muy pulido, brillante podíamos decir, y en esa lisa superficie espejeante aparecemos reflejados los lectores: En su brillante lucidez de acero.
Muy bello el poema un deleite de lectura
Me ha encantado
Felicidades por el éxito
Rafael
La poesía es la más depurada manifestación, por medio de la palabra, de los sentimientos,
emociones y reflexiones que puede expresar el ser humano, y, al tiempo que nos hace sentir
nos ennoblece. Soy tan solo un leve intento de aproximación a la poesía.
J. J. M. Ferreiro escribió:Magnífica, y muy bella esta conversación de la consciencia frente al dios. Me gusta mucho la serenidad que desprende, y el fluir tranquilo de versos y escenarios.
Todo un placer de lectura, amigo Ignacio.
Un fuerte abrazo.
Gracias J.J. aprecio tus notas y los comentarios.
Un fuerte abrazo.
Ignacio
Pareces dormido.
No. Leía, esperaba. Miraba el viento.
Pareces cansado.
Es posible. La luz pesa y me detiene.
Estuve ayer en el techo de los árboles,
al atardecer pasaban los pájaros a la altura de mis ojos.
Los he escuchado nadar en la noche
por el fondo de un mar adormecido.
Vi sus siluetas, golpes de aire, al templarse el rígido sol
sin rojos ni azules, vestidas de luto.
Pareces un hombre.
Sí.
Pensaba en los mitos y en los dioses. Sí. Soy un hombre
dibujando su misterio.
Tú, que dices ser el padre de las rocas y el agua, alejado
de mi espíritu me confundes participando en los sueños
de mi sosegada razón.
Pareces dudar.
No. Sólo es consciencia de esta soledad.
Estuve ayer en el suelo de las nubes,
peces de nácar y cristal volaban enredados en mis pies
la superficie de la tierra adormecida.
Vi otros hombres realizando cosas extraordinarias, vida
desde la víscera donde el fuego nace.
Te engañas.
Quizá.
He sido zorro entre las parras.
A su sombra he dormido benévolas noches de agosto
bajo la lluvia de los jazmines cuando caen con pereza
bailando, blancos y desnudos,
viva y alocada mi consciencia hacia el sur de las pasiones.
Trigo, vinos y carne dulce en esa intemperie del instinto
donde queman los sentidos bajo un cielo repleto de uvas.
Pareces feliz.
A veces.
Hoy sí.
En esta terraza de otoño junto al suave brillo de su sonrisa.
...
Impactante. Interesante dialogo intimista del poeta con su deidad,
rico en imágenes con depurada poética. Un gusto su lectura.
Un abrazo.
Aprecio tu nota, Arturo. Gracias y un abrazo.
Ignacio