
Te absuelvo de mi,
de mi desgracia a amar
tan azuladamente.
Te eximo de ése latido acelerado
de ésa ráfaga
del látigo.
Te libro
para que si tu quieres
me ames libremente.
Te absuelvo del amor a “cortapisa”
a cambio ofrezco -sin condiciones-:
“el no ofrecimiento“.
Será así, que el amor libra y libera,
y por ello redime y equilibra.
¿Y por que no?, tal vez con suerte
también transforme.
Y me quite el azul.
Y me haga luz.
Y entonces sí, amemos.
Alejandra P.CH.
