Biting winds
Publicado: Mié, 29 Abr 2026 16:26
"Sin barro no hay loto" — Thich Nhat Hanh
En el arco de este siglo, primero pasa el ojo. El espejo devuelve milésimas gesticulaciones; rumora la conquista de manifestaciones que oyen detrás de las papilas gustativas, esas que decoran la puerta lacada. Útil como un dispensario, el reflejo ofrece una tregua: que termine el proceso de la desgracia, la adversidad del dolor y el miedo a morir ahogado en llanto rancio. Pasa, todo pasa. Este mantra se enfrenta a los monstruos fecundados en la amígdala —ese pequeño y vulnerable juego de azar— para que cada ámbito haga del gran simulador una improvisación formal de vida expresiva. Algunos se preguntan por qué me embarro así, con descripciones complejas que se pasan por alto al actuar en secreto. ¿Para qué meter el dedo en la llaga? ¿Para qué contestarle a esa emoción torcida? Aquella que cuestiona el valor de Diógenes, quien dijo que desde abajo se ve nacer al hombre devorador de la humanidad. El autosabotaje se cura con las heces que caen en la cara; al final, la basura y la suciedad son lo mismo que el cierzo: un viento que azuza el ayer rompedor, listo para pasar por el discernimiento de los sentidos. Es adrede que se encuentre perdido ante tus ojos aquel desamparado. Disimula ser, apenas, un encuentro ante ti.
E.R.Aristy
En el arco de este siglo, primero pasa el ojo. El espejo devuelve milésimas gesticulaciones; rumora la conquista de manifestaciones que oyen detrás de las papilas gustativas, esas que decoran la puerta lacada. Útil como un dispensario, el reflejo ofrece una tregua: que termine el proceso de la desgracia, la adversidad del dolor y el miedo a morir ahogado en llanto rancio. Pasa, todo pasa. Este mantra se enfrenta a los monstruos fecundados en la amígdala —ese pequeño y vulnerable juego de azar— para que cada ámbito haga del gran simulador una improvisación formal de vida expresiva. Algunos se preguntan por qué me embarro así, con descripciones complejas que se pasan por alto al actuar en secreto. ¿Para qué meter el dedo en la llaga? ¿Para qué contestarle a esa emoción torcida? Aquella que cuestiona el valor de Diógenes, quien dijo que desde abajo se ve nacer al hombre devorador de la humanidad. El autosabotaje se cura con las heces que caen en la cara; al final, la basura y la suciedad son lo mismo que el cierzo: un viento que azuza el ayer rompedor, listo para pasar por el discernimiento de los sentidos. Es adrede que se encuentre perdido ante tus ojos aquel desamparado. Disimula ser, apenas, un encuentro ante ti.
E.R.Aristy