Mayo con peonías (simulación)
Publicado: Jue, 28 Ago 2025 12:39
Este silencio no esperado
en la inútil tarde de un domingo.
Estos días sin cabeza y sin tronco
donde la oscuridad ha saltado de estación,
y un tibio duermevela que va configurando los objetos.
Todo sigue su curso y está por suceder.
La agridulce genética del paisaje
donde se ejecutan los programas que yo soy,
y la luz que aguarda serenamente
en los chiqueros de algún alba.
El tiempo, ese feliz cómputo de barcos naufragados,
la ebria espiral que en su centro señala el lugar
donde enterré mis huesos homicidas,
mi ambulante cadáver de las grandes ocasiones.
El búho lunático de Owsley y el humo del opio
con su aire contenido de orate y pecador,
el arco de violín del refinamiento,
la contrita máscara de esta simulación.
Desentierro mis pasos, y estoy en los primeros días
de mayo con peonías.
Hoy me dejo conmover por el tordo que se negó a cantar,
tenía sangre en los ojos, llevaba en el pico un embrión de ángel.
Estoy solo, tras de mí la sombra de unas alas y un bodegón
de un centenar de arpas y manzanas.
Envíame una postal si te hallas lejos, pasa a visitarme
si estuvieras cerca.
Ya sabes, es esta maldita soledad que me ha hecho inmortal
y no me deja vivir.
en la inútil tarde de un domingo.
Estos días sin cabeza y sin tronco
donde la oscuridad ha saltado de estación,
y un tibio duermevela que va configurando los objetos.
Todo sigue su curso y está por suceder.
La agridulce genética del paisaje
donde se ejecutan los programas que yo soy,
y la luz que aguarda serenamente
en los chiqueros de algún alba.
El tiempo, ese feliz cómputo de barcos naufragados,
la ebria espiral que en su centro señala el lugar
donde enterré mis huesos homicidas,
mi ambulante cadáver de las grandes ocasiones.
El búho lunático de Owsley y el humo del opio
con su aire contenido de orate y pecador,
el arco de violín del refinamiento,
la contrita máscara de esta simulación.
Desentierro mis pasos, y estoy en los primeros días
de mayo con peonías.
Hoy me dejo conmover por el tordo que se negó a cantar,
tenía sangre en los ojos, llevaba en el pico un embrión de ángel.
Estoy solo, tras de mí la sombra de unas alas y un bodegón
de un centenar de arpas y manzanas.
Envíame una postal si te hallas lejos, pasa a visitarme
si estuvieras cerca.
Ya sabes, es esta maldita soledad que me ha hecho inmortal
y no me deja vivir.