como si fueras febrero..
¡ábreme tus olas mar!
y acurruca en un ahondo,
éstos,
mis verdes ojos,
verdes ay ¡
de tanto anudar esperanzas y sargazos
allá,
donde te visten los fondos.
Porque a tu orilla se aquietan,
mi verde,
mi verde mar...,
estos gemidos roncos que confunden mis raíces,
mientras insertan sus picos,
las gaviotas,
al filo de lo imposible
Mañana, uno de Enero,
como si fuera domingo nos vestiremos de novios
y a la que te quiero,
quita,
me pondrás sobre la orilla,
toda yo,
beso de espuma,
todo tú,
promesa tibia,
mano y verso...
... carne sobre carne...
... todo.
(Si es que , a pesar del tiempo del poema, los unos de Enero no importa el lugar donde los pongamos, porque para cada uno tiene un siginificado, podrían llamarse sietes de Abriles o veinticuatros de Octubre, pero yo sé lo que me digo, a lo mejor alguien más, pero no sé... hoy te retomo, treinta de Diciembre alicantino, alegre y bastante caluroso"