y tomaste el air-bus de aquel albatros,
( business-class, y viento a la deriva )
templó sus alas en suave aterrizaje,
allí,
donde la roca tuerce el rumbo
y hace gemir la cresta de las olas.
Allí,
hablamos de eso que hablan los amigos,
del nombre de las cosas,
del pan y la palabra,
de cómo Peter Pan perdio la sombra...
y mientras ,
te mostré la roca de las cinco en pura comunión de sal y agua,
sangrante por la ausencia,
erguida como un sol,
orgullo y savia de aquel que sabe
- sólo él –
a que saben los dedos despistando la palabra
y ver si saben sólo a beso.
( jugando con el "saben ")
Te fuiste, caro amigo, esperando en el andén de las gaviotas
uno, dos y tres graznidos,
primer vagón y un chu-chu,
como de risas de esas que sólo hablan los amigos.
( El andén de las gaviotas espera los retornos. Alicante está en modus frio y el mar pace tranquilo sin inmersiones humanas )