
SANCHO LIBRE
Nada estorba tu conciencia campesina
tras la experiencia alegre y dolorosa
del gobierno insular de Barataria;
vacías las alforjas de tu rucio,
medio queso y un pan por todo pago
y el escarmiento en los huesos, enojado,
con sabia dignidad entre las sombras
de la noche sin luna ya te adentras
las razones de la vida razonando:
“Si desnudo nací, desnudo me hallo;
que en viéndolo tal, ni pierdo ni gano”.
Así de modo libre y peregrino,
sin dueño, amo o señor por los senderos
al paso quedo el rucio, piensa y sueña
la libertad tejida con los mimbres
de los secos refranes de la tierra
mientras haciendo un alto, alborozado,
bebiendo de la bota al cielo alzada
complaciente contempla las estrellas.
González Alonso