cum his qui oderunt paçem, fasta que el salterio afines;
diçes ecce quan bonum con sonajas e baçines,
in notibus estolite; después vas a matines.”
Es mi intención publicar ordenados los 24 poemas de mi poemario “El canon de las horas”. Aquí os dejo el segundo:
LAS HORAS MERCENARIAS
Al cruzar el último paisaje
como de ceniza,
aún se reconocen en el aire
rescoldos de burbuja y oropel.
Y a pesar de la era glacial
expandiéndose más allá
de las orejas
o de las horas mercenarias
exprimiendo mi corazón
y obligándome
a cumplir unas cláusulas
indefinidamente tristes,
no he mudado en recuerdo
guardado, quizás,
en una caja de hojalata.