yo que fui,
nada seré.
Golem.
El viento se lleva la casa,
al perro,
los gatos saben meterse bajo la tierra.
Va por ningún lugar importante,
ciego,
mirando un norte,
al sur,
donde las moscas hacen lupines en el mismo aire azaroso,
donde todo pasa.
Sí lo rompe,
lo pierde,
te lo roba.
Con su invertebrado andar deja el ruido del cuero golpeado.
alguno lo escucha,
alguien lo dice,
nadie lo ve.
Va con el perro en el sobaco
con el hocico torcido,
la casa en ruinas,
arrumbada,
los gatos bajo la tierra.
Se lleva el oído tísico,
la boca famélica de hombre,
un ojo bizco,
el sexo con la mujer.
Se lleva los huesos planos,
dos largos huesos negros,
mi blanco diente de carie,
la falange roída,
el sueño que vas a tener.
Se lleva,
arrasa,
llevase las cosas como en un remate de viejas palanganas,
los árboles sin pelo
y cerezos del Japón,
incluidos los made in China con su kimono albo.
Il vento non perde tempo,
el viento no pierde tiempo.
Nada deja.
De pie no deja nada.
La esperanza,
ni una,
sólo este montón de gatos
muertos de pena bajo la tierra.
viernes 290526

