El mapa no es el territorio.
Alfred Korzybski
Ama la piel que habla con el viento,
hasta el alma la carne se hace carne,
canta en tu corazón, canta en tu boca,
y los cincuenta rostros de tu espíritu
besa bajo el misterio del misterio.
Es la aurora del día que renace
y la mar te moldea en sus espumas,
vuelve rostro tu rostro sin facciones,
consumación de sol y oscuridad.
Con un pie en el ocaso, has de morir
para nacer de nuevo. Ya no eres
el miedo de tu estrecho laberinto.
La palabra te nombra sin poderte
pronunciar ni decir. Arde, culmina,
la ascensión al vacío con el todo.