Harto difícil lucir con gallardía, como corresponde al modo
de inclinarse ante el amigo y sentirlas de cosquillas,
refugiarlas al mendigo mientras coses sus palabras
(allí al fondo, donde pacen las jirafas)
y sentirlas cariñosas, y él,
que las sienta enteras
(perlas, palabras, mareas)
y jamás rocen, ni en asomo,
el polvo de los sirvientes que doblan cerviz al lobo
por unas cuantas monedas.
Sí, me reafirmo en lo dicho,
harto difícil tarea,
lucir perlas,
y ser traslúcido océano.
(Podría decir eso de " aunque la mona se vista de seda..., o lo de " al que nunca lleva bragas hasta las costuras le hacen llagas... pero como es domingo, no voy a decir absolutamente nada, no vaya a ser que me condene ya sin remedio de puro mala que soy. Diré que Alicante se ha vestido de mar)