¡ qué buenos ratos pasé
a la sombra de Macondo, de los puestos de fritangas,
las delicias contubernias con Erendida,
llamada también la Cándida,
y no veas la de juergas con su abuela desalmada .
Te sembraste entre hojarascas ¿no recuerdas?
y mientras yo escribía , Coronel,
pensabas que no tenías quien te pusiera una coma,
y junto al brocal teñido de rododendros
mi mar desbocó su azul junto a los ojos del perro.
Y podría seguir, podría..
pero ahora sólo debo cerrar
esta crónica anunciada hace días
de tu muerte...
Gabo ...
¿ Nos vamos de funeral ...?
¿quieres ?
¿ cómo el de la Mamá Grande?
(Permíteme Gabo, que te tutee, que me apropie, para componer este deslabazado lo que sea, de nombres de tus obras. Para mi loca imaginación, la tuya me cautivó. Viernes Santo ¿sabes? en Alicante)