La Editorial Alaire, auspiciada por la Academia de Poesía Alaire, pone gratuitamente a disposición de sus foristas registrados, varios foros de poesía, prosa literaria, debates…, para que puedan publicar sus obras e interactuar entre ellos, así como, la tienda de libros donde se muestran las publicaciones, tanto en papel como en formato digital, estos mediante descarga gratuita. La razón de ser de nuestros foros se centra en promocionar la poesía, mediante las obras de los autores que participan en la plataforma de la Academia de Poesía Alaire. La promoción de la poesía, a nivel del mundo de habla hispana, conlleva una enorme responsabilidad, por ello, pedimos la máxima implicación de todos los miembros de Alaire. Vale recordar al gran maestro Dumas: uno para todos y todos para uno. Muchas gracias por todo, queridos compañeros.
Nos cuelga de los pechos una mujer sin labios, la eterna madre y su cordón de espuma.
Somos arroz y pan, martillo y piel, siempre hambre y cunas rotas.
En nuestros 0jos vive un pájaro sin nido, la fría escarcha del metal.
Somos el nombre que nos miente, el rostro que nos prestan, el niño que se arruga. Y detrás siempre el hambre y con ella la rabia y sus ficciones, el cuento bajo el párpado
y ese frío que sube por la espalda como una hormiga sin memoria.
Última edición por carmen iglesia el Mié, 24 Mar 2010 22:57, editado 3 veces en total.
Dicen que dejamos de ser hijos cuando empezamos a ser padres. No estoy de acuerdo, siempres somos hijos y siempre nos miramos en los padres (inmutables y perfectos) cuando les suplantamos.
Me emociona tu poema, Carmen.
Nunca dejamos de ser hijos, nunca dejamos de habitar ese espacio único y nuestro de una manera absoluta (hay tan pocos espacios absolutos a lo largo de la vida ...)
Hay poemas en los que es difícil hacer un comentario sobre la forma o el lenguaje, porque la implicación del poeta es tan elevada que el lector se implica igualmente y puede casi sentirlo como propio.
Este es uno de ellos. Destaco la siguiente estrofa:
"Somos el nombre que nos miente, el rostro que nos prestan, el niño que se arruga. "
Ya quisiera yo, haber escrito estos versos Carmen, poner mi cabeza sobre su pecho, desaparecerme en ellos. Hasta la médula viajan estos versos, toda una infiltración al recuerdo. Maravilloso.
Otra excelente entrega, Carmen. Cada vez perfeccionas más tu poesía y mira que eso es difícil. En este poema se nota, además ,una fuerte carga emotiva. Enhorabuena y un beso.
Hermoso, hondo, profundo....como los pozos que su oscuridad atrae para tragarse el miedo y sus inventos tenebrosos.... yo no puedo hablar de mi Padre, todavía tengo un cimiento sobre mis labios que no permite abrirlos....solo los dedos tiemblan Carmen, y con tu poema se empequeñece mi voluntad y solo atino a guardar silencio, respetuoso silencio ante esta enormidad de poema....Gracias Carmen, mil gracias....