Los pasos del destino (Orígenes VI)

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Los pasos del destino (Orígenes VI)

por Rafel Calle » Sab, 17 Mar 2012 17:05

Él.
Buenos días y sobre todo días buenos.
¿Anda usted de puntillas, o es que el sol se siente insatisfecho?

Ella.
Ni lo uno, ni lo otro. Hoy es vago; me toca temblar mientras camino.
¿El sol? ¿Adónde me dirijo? No lo sé, bienhallado señor, elija usted, origen disperso
en muchos pasos, o muchos pasos dispersos en origen…

Él.
Ay, señora, las cosas que usted columpia me trajinan los recuerdos.
Pero, dígame, ¿es una herida en el pie? ¿Es un vuelco a la razón?
¿Qué tiene usted que levita y no hablo del andar, sino de todo un concierto?
Estoy pensando en la sonrisa eterna,
en las manos que atusan el invierno,
en la banalidad de los errores, cintura guerrera, precisa, graciosa,
talle de los aciertos;
estoy pensando en un poder de sanación labial.
En el origen de un beso encontramos el remedio.

Ella.
Yo sé que la sonrisa andará mi cintura
cuando sienta el origen en la rosa del seno,
la palabra que tiembla sobre el labio,
la iniciación del tuétano;
orígenes los ojos porque miran y miran
y miran más allá de un pezón al descubierto.

Él.
Es bueno convertir el origen en osadía,
osada usted que busca el amor en un ciego.
¿O es que el amor no tiene ojos?
Quizá el amor tan solo tenga celo.
Celo para sentir. Sentir, sentir, sentir. Orígenes.
Tan solo sentimiento.

Ella.
¿Existe un amor así?
Este origen no sería un mal arreglo.
Por un cariño así, habríamos de dar la casa, el dinero, los cacharros,
las muletas de los miedos.
Toda la presunción valiente;
todo relajación del tiempo.
Los dos solamente y la gracia en las mejillas.
Solos los dos en el suelo.
La historia de las heridas, cicatrices inviolables,
y todo que hubiese huido en un magnetismo enérgico.

Él.
Insisto en andar por la sanación al magnetismo dual,
del amor al besar de los intrépidos.

Ella.
Hablas de besos, besar cuando la hembra sabe a cloroformo y sabe
del bisturí más hambriento,
labio sin compasión, beso mordido, lengua que apresura las fauces
en el otoño mimoso de los andares eternos.

Él.
Nada que decir salvo medrar
en el amor por derecho.
Hablemos de la impotencia, de las formas de vivir
en los jardines letárgicos de los grandiosos paseos.
Qué siente la rosa negra, qué fue de la rosa blanca,
qué de las virtudes inquietas en los pétalos que cantan.

Ella.
Siento que puedo sentir jardín y calle cortados, cantares sin rosaledas,
cantar de barrio en Madrid. Por el paso llega el luto
al compás de una saeta.
El color de las flores es de piedra, piedra sobre el cuerpo tibio,
bajo el cuerpo solo piedra.
Siento la piedra escondida, bajo la piel una piedra.

Él.
Sientes los minerales como la miel las abejas,
tajos de metal que hierve, hierro dulce,
cuchillada en las aceras.
Olvida. Olvida el tajo del frío que corta por la entereza.

Ella.
De acuerdo. No sucedió. Ha sido un mal sueño. Soñé que mis zapatos eran tuertos,
temblorosos, que mis pasos asían el vacío, que mi mente anudaba los cordones del valor
imposible, anestesiado ya, detenido.
Quise olvidar paisajes que jamás me sucedieron al recordar imágenes en vilo;
quise memorizar excursiones del encanto y lo hice sin fe, sin poderío.
Soñé que la palabra enmudecía, sueño atroz, entre letras sin norma que gritaban
muertas de miedo al hallar un desliz en los renglones.
Desperté cuando ya se acomodaban los ojos, en una cicatriz de posturas carcelarias,
más allá, mucho más, del rigor con que lloraban.

Él.
Mi nueva amiga, habrás de proponerle condiciones al destino que escinde las pisadas,
pesadilla de guadaña que corta de cuajo las implicaciones.
Habrás de resumirle las pasiones en los gnomos que luchan con las mañas
del origen que abrigan tus pestañas: Dos almendras bellísimas
y un corazón de grandes proporciones.
En tu mundo novel, amiga mía, habrás de ser un paso encantador,
avenidas de misterio y arabescos.
Humanidad, mujer donde solía un vientre de Chefchaouen soñador,
como en las mil y una noches de cachimba y seda azul, almohadones,
y los detalles de las huellas esculpidas en Marruecos.

Ella.
Ay, mi nuevo amigo, cuanto ayer se llamaba valentía
hoy atiende por falta de andadura.
Ahora pienso en caminar un mundo mágico, sobre aroma de madera humedecida,
un paseo de alpargata agradecida, sin pensar que vivir es algo trágico.
Primero fui un cisne, por el cuello me engañó el ave adolescente, luego fui un volar inconformista,
y entretanto soñé en travesías que tratan lo importante de una vida.
Lo que sigue es muy largo de contar, y duro porque falla mi memoria, oficio cirujano
apurando la historia, afanándose en cortar mis argumentos que relatan vivir
del brazo que acompaña un buen paseo.

Ella y él.
Orígenes son una cerveza en la rambla, chocolate y un concierto, un libro como muleta
y el hombro que quiere ayudar por pasearse en un cuento.
Última edición por Rafel Calle el Sab, 20 Dic 2014 8:26, editado 4 veces en total
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Re: Los pasos del destino. (Orígenes V)

por lazaro Habana » Sab, 17 Mar 2012 17:22

Rafel Calle escribió:A Carmen Iglesia, amiga y poeta.

Él.
Buenos días y sobre todo días buenos.
¿Anda usted de puntillas, o es que el sol se siente insatisfecho?

Ella.
Ni lo uno, ni lo otro. Hoy es vago; me toca temblar mientras camino.
¿El sol? ¿Adónde me dirijo? No lo sé, bienhallado señor, elija usted, origen disperso
en muchos pasos, o muchos pasos dispersos en origen…

Él.
Ay, señora, las cosas que usted columpia me trajinan los recuerdos.
Pero, dígame, ¿es una herida en el pie? ¿Es un vuelco a la razón?
¿Qué tiene usted que levita y no hablo del andar, sino de todo un concierto?
Estoy pensando en la sonrisa eterna,
en las manos que atusan el invierno,
en la banalidad de los errores, cintura guerrera, precisa, graciosa,
talle de los aciertos;
estoy pensando en un poder de sanación labial.
En el origen de un beso encontramos el remedio.

Ella.
Yo sé que la sonrisa andará mi cintura
cuando sienta el origen en la rosa del seno,
la palabra que tiembla sobre el labio,
la iniciación del tuétano;
orígenes los ojos porque miran y miran
y miran más allá de un pezón al descubierto.

Él.
Es bueno convertir el origen en osadía,
osada usted que busca el amor en un ciego,
¿O es que el amor no tiene ojos?
Quizá el amor tan solo tenga celo.
Celo para sentir. Sentir, sentir, sentir. Orígenes.
Tan solo sentimiento.

Ella.
¿Existe un amor así?
Este origen no sería un mal arreglo.
Por un cariño así, habríamos de dar la casa, los enseres, los cacharros,
las muletas de los miedos,
toda la presunción valiente;
y todo relajación del tiempo.
Los dos solamente y la gracia en las mejillas.
Solos los dos en el suelo.
La historia de las heridas, cicatrices inviolables,
y todo que hubiese huido en un magnetismo enérgico.

Él.
Insisto en andar por la sanación al magnetismo dual,
del amor al besar de los intrépidos.

Ella.
Hablas de besos, cuando la hembra sabe a cloroformo y sabe
del bisturí más hambriento,
labio sin compasión, beso mordido, lengua que apresura las fauces
en el otoño mimoso de los andares eternos.

Él.
Nada que decir salvo medrar
en el amor por derecho.
Hablemos de la impotencia, de las formas de vivir
en los resquicios letárgicos de los grandiosos paseos.
Qué siente la rosa negra, qué fue de la rosa blanca,
qué de las virtudes inquietas en los pétalos que cantan.

Ella.
Siento que puedo sentir cantar de calle cortada, cantares de las verbenas,
cantar de barrio en Madrid, por el paso una saeta.
El color de las flores es de piedra,
piedra sobre el cuerpo frío, bajo el cuerpo solo piedra.
Siento la piedra escondida, bajo la piel una piedra.

Él.
Sientes los minerales como la miel las abejas,
tajos de metal que hierve, cuchillada en las aceras,
amargo tajo del mundo que corta por la entereza.

Ella.
De acuerdo. No sucedió. Ha sido un mal sueño. Pensé que mis zapatos eran tuertos,
temblorosos, que mis pasos asían el vacío, que mi mente buscaba la morada del valor
imposible, anestesiado ya, detenido.
Quise olvidar paisajes que jamás me sucedieron al recordar que el mundo no fue mío;
quise memorizar excursiones del encanto y lo hice sin fe, sin poderío.
Soñé que la palabra enmudecía, sueño atroz, entre letras sin norma que gritaban
muertas de miedo al hallar un desliz en las pisadas.
Desperté cuando ya se acobardaban los ojos, en una cicatriz de posturas carcelarias,
más allá del rigor con que lloraban.

Él.
Mi nueva amiga, habrás de proponerle condiciones al destino que escinde las pisadas,
pesadilla de guadaña que corta de cuajo las implicaciones.
Habrás de resumirle las pasiones, en los gnomos que luchan con las mañas
del origen que mora en tus pestañas: Dos almendras bellísimas
y un corazón de grandes proporciones.
En tu mundo novel, amiga mía, habrás de ser un paso encantador,
avenidas de ámbitos pintureros.
Humanidad, mujer donde solía tu vientre de Chefchauen soñador,
como en las mil y una noches de cachimba y seda azul, almohadones,
y los detalles de las huellas esculpidas en Marruecos.


Ella.
Ay, mi nuevo amigo, cuanto ayer se llamaba valentía hoy atiende por falta de andadura.
Ahora pienso en caminar un mundo mágico, sobre aroma de madera humedecida,
un paseo de acera agradecida, sin pensar que vivir es algo trágico.
Primero fui un cisne, por el cuello me engañó el ave adolescente, luego fui
un volar inconformista, y entretanto soñé en travesías que tratan de lo bello.
Lo que sigue es muy largo de contar, y duro porque falla mi memoria, oficio cirujano
apurando la historia, afanándose en cortar mis argumentos que relatan vivir
del brazo que acompaña un buen paseo.

Ella y él.
Orígenes son una cerveza en la rambla, chocolate y un concierto, un libro como muleta
y el hombro que quiere ayudar por pasearse en un cuento.


Ya desde la dedicatoria tiene gancho,
muy meritoria...
Un poema que ni remotamente me imagino que pueda escribir
por lo depurado y exquisito lenguaje, por la fuerza y elevada comunicación de El y Ella
porque en verdad no hablo así.
Pero tiene lo que demanda la poesía : belleza y eso se admira siempre.
De todos tus Orígenes , éste me cautivó Rafel


abrazos

lázaro.
!Hay que ser valiente para ser poeta!
Hay que estar loco.
A la literatura, al amor y a los animales
no se les puede hacer trampas.
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re: Los pasos del destino. (Orígenes V)

por Pilar Morte » Sab, 17 Mar 2012 17:48

Ojalá entre Carmen y lo lea.
Un poema magnífico, como tú sabes hacerlo. Puro sentimiento en versos de gran calidad.
Abrazos
Pilar
 
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por Rafel Calle » Dom, 18 Mar 2012 8:43

Muchas gracias, amigo Lázaro, te agradezco el comentario y me alegra que este poema haya sido el que más te ha gustado de la serie “Orígenes”. Esto me alegra especialmente porque se lo dedico a una persona a la que aprecio mucho. Está pasando un mal trago, inexplicablemente injusto, y bien que lo siento muchísimo.

El trabajo quiere ser un cuento, como en la cuarta entrega los personajes se encuentran en la calle, entablan conversación, no tienen nada mejor que hacer.

Del encuentro a una amistad. Si no es un poema de amor, es una apología del amor. El cariño como método de sanación. Está claro que no existe ningún otro. Lo sabían, lo saben, lo sabrán.

Recuerdo que, cuando solíamos hablar, Carmen decía muy a menudo algo así como que a ella el amor no le entraba por los ojos. Pues eso. El personaje del cuento demuestra que ella no es la única en esa tesitura ciega.

En fin, como en mis anteriores “Orígenes”, hay un final y es un final feliz. Es feliz porque no puede ser de otra manera. A las penas, puñaladas, porque quien a hierro mata a hierro muere. El puñal es un beso, un abrazo, el hombro, sin gafas de sol, por ejemplo.

En cuanto a lo que dices de no poder escribir un poema como este, claro que sí, los puedes escribir mejores, solo que siempre serán con tu estilo, cada cual tenemos uno, el tuyo envolvente, natural, reivindicativo, hermoso en su cercanía.
Un cordial abrazo.
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por Rafel Calle » Dom, 18 Mar 2012 11:21

Muchas gracias, querida amiga Pilar, te agradezco el comentario y me alegra que te haya gustado el poema.

Me gusta suponer que Carmen ya lo ha leído. No lo he escrito para que entre en Alaire, nada más lejos de mi intención. Hacía tiempo que quería escribirle un poema, pero debía esperar a que ella reiniciara su andadura en la poesía. Con su poema “Intentos”, vuelve una voz absolutamente entrañable y hermosa, y me da la oportunidad de dedicarle “Los pasos del destino”. De colega a colega y siempre el hombro con cariño y por derecho.

En fin, espero escenificarlo el jueves, 12 de abril, en el espacio de cultura de la revista Plural. Mientras tanto le iré dando algunos retoques.

Un fuerte abrazo.
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por Jorge Larumbe » Dom, 18 Mar 2012 16:47

Espléndido poema, emotivo y con grandes metáforas, me ha encantado, Rafel.
Aplausos, poeta.
 
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por Inés Clara Hermosillo » Dom, 18 Mar 2012 22:44

Penetras en la intimidad del alma. Esencialidad y fantasía, sin duda buen cóctel para lograr un exquisito trabajo que prescinde de lo intelectivo, recordándome en cierta forma el amor a oscuras de San Juan en su Noche: impulsos inmotivados en apariencia, implícitamente naturaleza, dimensiones cósmicas en un primitivismo que tan solo necesita de la propia existencia de los actores como causa y efecto. Es un conocimiento interior, mucho más fiable que el conocimiento objetivo…
En el plano técnico es sabido tu virtuosismo, aquí estrujado hasta lo increíble. Mezclas estructuras, agitas géneros literarios, haces y deshaces estrofas altamente rítmicas. El lenguaje se ve colonizado por un dominador magistral.
Apunto mi sensación de que estás optando por el efectismo, quieres impresionar; no es censurable desde el punto de vista de salvaguardar sinergias.
Mi enhorabuena, querido Rafa, tu poema merece ser escuchado y aplaudido, espero no perdérmelo.
Un fuerte abrazo
 
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Re: Los pasos del destino. (Orígenes V)

por Víctor F. Mallada » Lun, 19 Mar 2012 10:48

Rafel Calle escribió:A Carmen Iglesia, amiga y poeta.


Él.
Buenos días y sobre todo días buenos.
¿Anda usted de puntillas, o es que el sol se siente insatisfecho?

Ella.
Ni lo uno, ni lo otro. Hoy es vago; me toca temblar mientras camino.
¿El sol? ¿Adónde me dirijo? No lo sé, bienhallado señor, elija usted, origen disperso
en muchos pasos, o muchos pasos dispersos en origen…


Precioso arranque, Rafael
Lleno de poesía. Luego viene el cuerpo del poema, con su bonita historia, que hoy no comento. Prefiero quedarme en el inicio.
¿Ritmo? Perfecto

Víctor
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por Guillermo Cumar. » Lun, 19 Mar 2012 12:41

Interesante interactuar desde la lectura agradable en este precioso diálogo poético.

Un abrazo

Guillermo
Cuanto más alto subes
más dura es la caída.
 
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por Alba Viñals » Lun, 19 Mar 2012 13:38

Estremecedores y bellísimos. El poema de Carmen y el tuyo son tan verídicos, son tanta poesía... Difíciles de leer porque el verso ciega los ojos.
Mi admiración y besos a los dos poetas.
Sementera de tu paz
 
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por Rafel Calle » Mar, 20 Mar 2012 8:30

Muchas gracias, amigo Jorge, te agradezco el comentario y me alegra que te haya gustado el poema; teniendo en cuenta su longitud, si has terminado de leerlo me doy por satisfecho.
Un cordial abrazo.
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Re: Los pasos del destino. (Orígenes V)

por E. R. Aristy » Mar, 20 Mar 2012 14:23

Rafel Calle escribió:A Carmen Iglesia, amiga y poeta.

Castigada de espaldas a la noche
finjo que no me importa
si nadie vuelve a andar por mi cintura
o a curarme el otoño mientras duermo.

Si ni siquiera yo me toco,
si no busco los trozos que me faltan,
si mutilo la herida,
cómo esperar que nadie me limpie con su lengua.


(Carmen Iglesia, de su poema Intentos).


Él.
Buenos días y sobre todo días buenos.
¿Anda usted de puntillas, o es que el sol se siente insatisfecho?

Ella.
Ni lo uno, ni lo otro. Hoy es vago; me toca temblar mientras camino.
¿El sol? ¿Adónde me dirijo? No lo sé, bienhallado señor, elija usted, origen disperso
en muchos pasos, o muchos pasos dispersos en origen…

Él.
Ay, señora, las cosas que usted columpia me trajinan los recuerdos.
Pero, dígame, ¿es una herida en el pie? ¿Es un vuelco a la razón?
¿Qué tiene usted que levita y no hablo del andar, sino de todo un concierto?
Estoy pensando en la sonrisa eterna,
en las manos que atusan el invierno,
en la banalidad de los errores, cintura guerrera, precisa, graciosa,
talle de los aciertos;
estoy pensando en un poder de sanación labial.
En el origen de un beso encontramos el remedio.

Ella.
Yo sé que la sonrisa andará mi cintura
cuando sienta el origen en la rosa del seno,
la palabra que tiembla sobre el labio,
la iniciación del tuétano;
orígenes los ojos porque miran y miran
y miran más allá de un pezón al descubierto.

Él.
Es bueno convertir el origen en osadía,
osada usted que busca el amor en un ciego.
¿O es que el amor no tiene ojos?
Quizá el amor tan solo tenga celo.
Celo para sentir. Sentir, sentir, sentir. Orígenes.
Tan solo sentimiento.

Ella.
¿Existe un amor así?
Este origen no sería un mal arreglo.
Por un cariño así, habríamos de dar la casa, el dinero, los cacharros,
las muletas de los miedos,
toda la presunción valiente;
y todo relajación del tiempo.
Los dos solamente y la gracia en las mejillas.
Solos los dos en el suelo.
La historia de las heridas, cicatrices inviolables,
y todo que hubiese huido en un magnetismo enérgico.

Él.
Insisto en andar por la sanación al magnetismo dual,
del amor al besar de los intrépidos.

Ella.
Hablas de besos, besos cuando la hembra sabe a cloroformo y sabe
del bisturí más hambriento,
labio sin compasión, beso mordido, lengua que apresura las fauces
en el otoño mimoso de los andares eternos.

Él.
Nada que decir salvo medrar
en el amor por derecho.
Hablemos de la impotencia, de las formas de vivir
en los jardines letárgicos de los grandiosos paseos.
Qué siente la rosa negra, qué fue de la rosa blanca,
qué de las virtudes inquietas en los pétalos que cantan.

Ella.
Siento que puedo sentir jardín y calle cortados, cantares sin rosaledas,
cantar de barrio en Madrid. Por el paso llega el luto
al compás de una saeta.
El color de las flores es de piedra, piedra sobre el cuerpo tibio,
bajo el cuerpo solo piedra.
Siento la piedra escondida, bajo la piel una piedra.

Él.
Sientes los minerales como la miel las abejas,
tajos de metal que hierve, hierro dulce,
cuchillada en las aceras.
Olvida. Olvida el tajo del frío que corta por la entereza.

Ella.
De acuerdo. No sucedió. Ha sido un mal sueño. Soñé que mis zapatos eran tuertos,
temblorosos, que mis pasos asían el vacío, que mi mente anudaba los cordones del valor
imposible, anestesiado ya, detenido.
Quise olvidar paisajes que jamás me sucedieron al recordar imágenes en vilo;
quise memorizar excursiones del encanto y lo hice sin fe, sin poderío.
Soñé que la palabra enmudecía, sueño atroz, entre letras sin norma que gritaban
muertas de miedo al hallar un desliz en los renglones.
Desperté cuando ya se acomodaban los ojos, en una cicatriz de posturas carcelarias,
más allá, mucho más, del rigor con que lloraban.

Él.
Mi nueva amiga, habrás de proponerle condiciones al destino que escinde las pisadas,
pesadilla de guadaña que corta de cuajo las implicaciones.
Habrás de resumirle las pasiones, en los gnomos que luchan con las mañas
del origen que abrigan tus pestañas: Dos almendras bellísimas
y un corazón de grandes proporciones.
En tu mundo novel, amiga mía, habrás de ser un paso encantador,
avenidas de misterio y arabescos.
Humanidad, mujer donde solía un vientre de Chefchauen soñador,
como en las mil y una noches de cachimba y seda azul, almohadones,
y los detalles de las huellas esculpidas en Marruecos.

Ella.
Ay, mi nuevo amigo, cuanto ayer se llamaba valentía
hoy atiende por falta de andadura.
Ahora pienso en caminar un mundo mágico, sobre aroma de madera humedecida,
un paseo de alpargata agradecida, sin pensar que vivir es algo trágico.
Primero fui un cisne, por el cuello me engañó el ave adolescente, luego fui un volar inconformista,
y entretanto soñé en travesías que tratan lo importante de una vida.
Lo que sigue es muy largo de contar, y duro porque falla mi memoria, oficio cirujano
apurando la historia, afanándose en cortar mis argumentos que relatan vivir
del brazo que acompaña un buen paseo.

Ella y él.
Orígenes son una cerveza en la rambla, chocolate y un concierto, un libro como muleta
y el hombro que quiere ayudar por pasearse en un cuento.



Un dialogo impresionante, conmovedor, inspirador. Yo tambien tengo presente a Carmen. Tu poema es significativo del renacer despues de una gran prueba, de renacer limpio con la confianza intacta.

Un fuerte abrazo para ti y Carmen.

ERA
Circa 2041

Sobre el blanco titánico de la nieve
las huellas eran espejos rosados, algunos violeta como tus labios.
No se podían seguir los patrones de los tejidos de los sesos y el intestino largo que cual guirnalda espeluznante daba la bienvenida al nuevo año. ( in progress)





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por Margarita Rosa Oviedo » Jue, 22 Mar 2012 6:48

Rafel, este poema diálogo es muy hermoso, está lleno de tremendas imágenes. Felicitaciones y un saludo afectuoso.
 
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re: Los pasos del destino. (Orígenes V)

por J. J. Martínez Ferreiro » Jue, 22 Mar 2012 9:31

Buen poema, amigo Rafa, continuando en esta difícil línea de la poesía dramatizada, con una muy estudiada técnica que parece pasar desapercibida, pero que le da una gran fluidez a la lectura, de por si dificultosa al afrontar este alternativa de novedad.

Un abrazo
"Yo es otro" (Arthur Rimbaud)
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por Rafel Calle » Jue, 22 Mar 2012 18:44

Inés Clara Hermosillo escribió:Penetras en la intimidad del alma. Esencialidad y fantasía, sin duda buen cóctel para lograr un exquisito trabajo que prescinde de lo intelectivo, recordándome en cierta forma el amor a oscuras de San Juan en su Noche: impulsos inmotivados en apariencia, implícitamente naturaleza, dimensiones cósmicas en un primitivismo que tan solo necesita de la propia existencia de los actores como causa y efecto. Es un conocimiento interior, mucho más fiable que el conocimiento objetivo…
En el plano técnico es sabido tu virtuosismo, aquí estrujado hasta lo increíble. Mezclas estructuras, agitas géneros literarios, haces y deshaces estrofas altamente rítmicas. El lenguaje se ve colonizado por un dominador magistral.
Apunto mi sensación de que estás optando por el efectismo, quieres impresionar; no es censurable desde el punto de vista de salvaguardar sinergias.
Mi enhorabuena, querido Rafa, tu poema merece ser escuchado y aplaudido, espero no perdérmelo.
Un fuerte abrazo

.....................................................................................................................
Muchas gracias, querida amiga Inés, te agradezco el comentario y me alegra que te haya gustado el poema.

¿Penetrar en el alma? Seria ideal, no podría desear más. Pero creo que no está a mi alcance.
Esencialidad y fantasía, no sé, siempre he buscado esta mezcla pero, ahora, con esos poemas tan largos, no sé si busco esencializar ya que me repito mucho, intento que me comprendan, doy mil explicaciones, los personajes hablan del pasado, presente y futuro, además, hay una narración detallada. Por otra parte, es cierto lo que dices del efectismo, está claro, me interesan los resortes que buscan captar la atención; esto tiene un precio y sé que puede menoscabar la calidad, pero no pienso en ello, ahora no.

Hablando de San Juan, claro, es un referente. Lo erótico se transforma en lo místico; amar de noche o amar en la adversidad.
Y sí, estoy de acuerdo, es más fiable el conocimiento interior, aunque darme cuenta me ha llevado bastante tiempo.

Gracias por lo de virtuosismo, pero no me creo nada. Ahora me dirijo directamente al poema en verso multimétrico puro. Cada día aparecerán más actores en un argumento, diálogos, situaciones, descripciones, todo en una narración versada, porque son versos; aunque podría serlo, no es un poema en prosa, lo impide la pausa versal. Y cada poema será más largo, jajaja. Sé que es una paliza, porque me consta que los poemas largos no gustan, pero ahora no puedo evitar escribir de esta manera.

Sí, lo mezclo todo, estrofas, ritmos, rimas... Aunque eso es lo de menos, me dejo llevar y la mente hace lo que le viene en gana.

Y sí, ya sé que no apruebas el efectismo, es facilón… Todo dependerá de la respuesta del público. El público me señalará el camino, igual me dice que me dedique a sembrar cebollas, jajaja. Espero que puedas acudir el 27 de abril a Plural. Pero antes tenemos Literanta, el 19 de abril. Nos hemos metido en el grupo, Házael, Luis y yo. Si puedes mira la página Los locos de la luna, ese es el nombre del grupo.

Un fuerte abrazo.
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