En un país extraño
Publicado: Vie, 06 Nov 2026 11:22
Ojos insomnes -pesa el yugo
del ocio compelido- matan las horas
cogiendo número en la cola
de algún sueño oxidado
o venden sus manos ajadas
-las balas llegan por la espalda-
en la sección de bagatelas,
regocijo de negreros.
Muchas casas son
tumbas con nombre de mujer.
Una casta sin quilates
-siempre de espalda al horizonte-
de epulones y pancistas levita
en sus palacios de invierno y dirige
su jactancia negligente
hacia el túrbido confín del estupor
flagelando, al albur de sus dictados,
el aire de masacre y epidemia.
Muchas casas son
techos de aire.
Han puesto precio de carlanca
a millones de gargantas disidentes
que crecen por las calles de un país
donde el propio es un extraño
y el extraño es ilegal, enviado al matarife.
del ocio compelido- matan las horas
cogiendo número en la cola
de algún sueño oxidado
o venden sus manos ajadas
-las balas llegan por la espalda-
en la sección de bagatelas,
regocijo de negreros.
Muchas casas son
tumbas con nombre de mujer.
Una casta sin quilates
-siempre de espalda al horizonte-
de epulones y pancistas levita
en sus palacios de invierno y dirige
su jactancia negligente
hacia el túrbido confín del estupor
flagelando, al albur de sus dictados,
el aire de masacre y epidemia.
Muchas casas son
techos de aire.
Han puesto precio de carlanca
a millones de gargantas disidentes
que crecen por las calles de un país
donde el propio es un extraño
y el extraño es ilegal, enviado al matarife.