En este lugar
Publicado: Lun, 02 Nov 2026 2:12
En este lugar de viento y alevosía,
con cruces sonoras en las paredes húmedas,
se envuelven y atesoran los restos mortales
de aquellos tesoros entre palabras sordas.
Es aurora en la penumbra del día,
y cuando las serpientes se regocijan en la arena,
no siente ni padece la sombra
que se cobija bajo las ramas de un árbol en decadencia.
Allá ya no se oye el vendaval,
ni las cortinas se enredan en los lazos que las unen,
todo es ocre y se funde entre jazmines sin florecer,
tratando que el ayer, no enloquezca y se inmole.
¿Queréis ver algo que no es tangible?
¿queréis imaginar aquello que se nutre en la miel irreal?
no lo hagáis, no lo intentéis,
las llamas acaban en brasas,
las brasas se ahogan,
y como antítesis a lo infinito,
se funden y solo dejan cenizas.
Mirar a la lejanía, a los fondos del universo,
no es horizonte, es la lascivia la que se enmascara,
la que revolotea como vuelo de murciélagos
para ennegrecer el propósito de alterar lo logrado,
para destruir aquello que construimos jornada a jornada,
alimentando el ocaso y destruyendo el plenilunio,
extinguiendo el resplandor del astro de fuego
agonizando la pureza y el brillo de la luna y las estrellas.
Y es en este lugar, donde el viento ya nos insulta,
donde sucumbimos sin mirar al cielo,
donde tan solo quedan espejos astillados
incapaces de reflejar lo que algún día fuimos.
En este lugar, aquí, se acabó lo vivido.
con cruces sonoras en las paredes húmedas,
se envuelven y atesoran los restos mortales
de aquellos tesoros entre palabras sordas.
Es aurora en la penumbra del día,
y cuando las serpientes se regocijan en la arena,
no siente ni padece la sombra
que se cobija bajo las ramas de un árbol en decadencia.
Allá ya no se oye el vendaval,
ni las cortinas se enredan en los lazos que las unen,
todo es ocre y se funde entre jazmines sin florecer,
tratando que el ayer, no enloquezca y se inmole.
¿Queréis ver algo que no es tangible?
¿queréis imaginar aquello que se nutre en la miel irreal?
no lo hagáis, no lo intentéis,
las llamas acaban en brasas,
las brasas se ahogan,
y como antítesis a lo infinito,
se funden y solo dejan cenizas.
Mirar a la lejanía, a los fondos del universo,
no es horizonte, es la lascivia la que se enmascara,
la que revolotea como vuelo de murciélagos
para ennegrecer el propósito de alterar lo logrado,
para destruir aquello que construimos jornada a jornada,
alimentando el ocaso y destruyendo el plenilunio,
extinguiendo el resplandor del astro de fuego
agonizando la pureza y el brillo de la luna y las estrellas.
Y es en este lugar, donde el viento ya nos insulta,
donde sucumbimos sin mirar al cielo,
donde tan solo quedan espejos astillados
incapaces de reflejar lo que algún día fuimos.
En este lugar, aquí, se acabó lo vivido.