Queda tu huella
Publicado: Lun, 26 Oct 2026 12:00
QUEDA TU HUELLA
(A Julia Cuesta Cuesta, In memoriam)
Tú que fuiste como fecunda sementera
que va creciendo en los surcos de la carne,
te has ido y ya no habrá otro verano
diciéndome que la cabellera dorada de la espiga
está en su punto, o que sangra la tierra en los rastrojos.
Ahora, aunque el eco tibio de tus palabras
resuena, el silencio te abriga en su regazo.
Ya no estás, y te has hechos raíz de tierra adentro
que ha descendido hacia la profunda eternidad
y tu vacío habita la melancolía, mientras el olvido
seguirá empeñado en arrebatarnos tu recuerdo.
Algo de abonada simiente dejó tu huella agraria
y crecerá cálida aunque se vista el páramo de frío.
Sin avisar has acudido a tu cita con la muerte,
y tu historia se queda escrita sobre el pasado
de un pueblo de labriegos que fue tu identidad,
ahora duele al sentir que tu ausencia lo devora todo.
Y la vida sin ti continuará su ciclo inalterable,
porque el tiempo se niega a detenerse, transcurre
por la memoria de quienes te han sobrevivido.
Los barbechos siempre quedarán pegados a ti,
como se adhiere cuanto se ama a la piel del corazón.
A perpetuidad serás cereal de un tiempo de cosechas,
y un mar de trigales con olas que mueva el cierzo.
No se, pero cuando mi voz pregunte por tu nombre
y en el silencio encuentre su única respuesta,
de golpe me vendrá tu ausencia a consolarme
y sentiré que todos los momentos que te nombran
naufragarán en los pozos de la sangre.
Ahora descansa amiga, Julia, sobre la paz
de los sembrados, del roble y de los trigos,
porque la huella que dejaste no se borra
y la tierra que amaste te cobija.
(A Julia Cuesta Cuesta, In memoriam)
Tú que fuiste como fecunda sementera
que va creciendo en los surcos de la carne,
te has ido y ya no habrá otro verano
diciéndome que la cabellera dorada de la espiga
está en su punto, o que sangra la tierra en los rastrojos.
Ahora, aunque el eco tibio de tus palabras
resuena, el silencio te abriga en su regazo.
Ya no estás, y te has hechos raíz de tierra adentro
que ha descendido hacia la profunda eternidad
y tu vacío habita la melancolía, mientras el olvido
seguirá empeñado en arrebatarnos tu recuerdo.
Algo de abonada simiente dejó tu huella agraria
y crecerá cálida aunque se vista el páramo de frío.
Sin avisar has acudido a tu cita con la muerte,
y tu historia se queda escrita sobre el pasado
de un pueblo de labriegos que fue tu identidad,
ahora duele al sentir que tu ausencia lo devora todo.
Y la vida sin ti continuará su ciclo inalterable,
porque el tiempo se niega a detenerse, transcurre
por la memoria de quienes te han sobrevivido.
Los barbechos siempre quedarán pegados a ti,
como se adhiere cuanto se ama a la piel del corazón.
A perpetuidad serás cereal de un tiempo de cosechas,
y un mar de trigales con olas que mueva el cierzo.
No se, pero cuando mi voz pregunte por tu nombre
y en el silencio encuentre su única respuesta,
de golpe me vendrá tu ausencia a consolarme
y sentiré que todos los momentos que te nombran
naufragarán en los pozos de la sangre.
Ahora descansa amiga, Julia, sobre la paz
de los sembrados, del roble y de los trigos,
porque la huella que dejaste no se borra
y la tierra que amaste te cobija.