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Sobre la desolación

Publicado: Dom, 27 Sep 2026 11:05
por Horacio O'Clock
I
Llegó la temporada para quedarse
del oropel y del fruto presuntamente mágico
- ¿seguirá siendo verde por fuera
y rojo por dentro? -
como un manantial desbocado
que estalla en un descorazonador universo
de inquietantes sabores
y texturas en las bocas sedientas de falsas lunas,
reflejadas en charcos de sudores alcohólicos
procedentes del último carnaval
donde la desmesura de radiantes sonrisas blancas
se dieron un melifluo baño de masas arcoíris
asesinando por enésima vez a Carlos Marx,
pero repartiendo amor, mucho amor, tanto amor
que la rosa de los vientos ha perdido el oeste.

II
Con el ruido que azota y despelleja
de los huracanes se han colado también,
en una tierra plagada de fosas comunes,
los frutos secos y amargos de los iracundos.
Se les reconoce enseguida
porque niegan su pasado sanguinario,
les gusta la cúspide dorada de la pirámide,
son amigos de los ajeno,
tienen la piel coriácea de los escorpiones,
el gesto descompuesto, violento el ademán
y, al carecer de razón, chillan mucho,
mojan su pluma en bilis
y su verbo es calumnioso y embustero,
aunque rotundo y airado
como un alfanje descabezando enemigos.

III
Mientras tanto, las esquelas golpeadas
por la sangre de mujeres
devastan todas las murallas,
datos terribles que pronto caerán
en el desesperante vacío de la ciega noche.

Re: Sobre la desolación

Publicado: Dom, 27 Sep 2026 12:44
por Alejandro Costa
Muy buen escrito, Horacio.

La verdad, desprende desolación a cada palabra, a cada verso que lees, pero te funde entre ellos con un lirismo y unas metáforas magníficas.

Me ha gustado.

Como todo lo que escribes.

Saludos.

Re: Sobre la desolación

Publicado: Dom, 27 Sep 2026 13:02
por Silvia Savall
Horacio O'Clock escribió: ↑Dom, 27 Sep 2026 11:05 I
Llegó la temporada para quedarse
del oropel y del fruto presuntamente mágico
- ¿seguirá siendo verde por fuera
y rojo por dentro? -
como un manantial desbocado
que estalla en un descorazonador universo
de inquietantes sabores
y texturas en las bocas sedientas de falsas lunas,
reflejadas en charcos de sudores alcohólicos
procedentes del último carnaval
donde la desmesura de radiantes sonrisas blancas
se dieron un melifluo baño de masas arcoíris
asesinando por enésima vez a Carlos Marx,
pero repartiendo amor, mucho amor, tanto amor
que la rosa de los vientos ha perdido el oeste.

II
Con el ruido que azota y despelleja
de los huracanes se han colado también,
en una tierra plagada de fosas comunes,
los frutos secos y amargos de los iracundos.
Se les reconoce enseguida
porque niegan su pasado sanguinario,
les gusta la cúspide dorada de la pirámide,
son amigos de los ajeno,
tienen la piel coriácea de los escorpiones,
el gesto descompuesto, violento el ademán
y, al carecer de razón, chillan mucho,
mojan su pluma en bilis
y su verbo es calumnioso y embustero,
aunque rotundo y airado
como un alfanje descabezando enemigos.

III
Mientras tanto, las esquelas golpeadas
por la sangre de mujeres
devastan todas las murallas,
datos terribles que pronto caerán
en el desesperante vacío de la ciega noche.
Un poema profundo e intenso con un cierre antológico. Me ha encantado compañero. Un abrazo grande.