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Por la tardes de Julio

Publicado: Dom, 13 Sep 2026 3:15
por gabriel capo vidal
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Su pueblo, creció.
Se lleno de cemento. De construcciones nuevas.
Se terminaron los predios llenos de flores
de matas,de insectos, de árboles, de tantos pajaros.

Se fue su niñez, en esa vorágine
de edificaciones, borrando caminos.
desaparecieno veredas.

Amaba su terreno
con aquel frondoso árbol en medio,
rodeado de una barda de adobe, muy antigua.
Los inversionistas lo elogiaban, con codicia .
Él sonreía diciendo: Lo siento, no lo vendo

Por la tardes, de Julio, salía de su hogar,
caminado sin prisas, y ya dentro
del solar, respiraba el perfume
que despide la tierra, al tocarla la lluvia,
por esa vía, volvían los olores idos.

Se sentaba en la única banca,
enfrente de su árbol, para mirar
al pasado, para acordarse de aquellos ojos.

A mirar las iniciales, en aquel corazón
tatuado en su corteza, hacia ya tantos años.
Y volvía a ser feliz… tristemente feliz.

Re: Por la tardes de Julio

Publicado: Dom, 13 Sep 2026 18:34
por Alejandro Costa
El paso de los años es una carga terrible.

Al final, ese toque del amor de la juventud tatuado en el árbol es un cierre romántico y precioso.

Buen poema.

Saludos.

Re: Por la tardes de Julio

Publicado: Dom, 13 Sep 2026 22:05
por Julio Gonzalez Alonso
Apreciables tardes de julio que reflejan tu poema. Felicitaciones, Gabriel.

Re: Por la tardes de Julio

Publicado: Lun, 14 Sep 2026 2:56
por E. R. Aristy
gabriel capo vidal escribió: ↑Dom, 13 Sep 2026 3:15 Imagen

Su pueblo, creció.
Se lleno de cemento. De construcciones nuevas.
Se terminaron los predios llenos de flores
de matas,de insectos, de árboles, de tantos pajaros.

Se fue su niñez, en esa vorágine
de edificaciones, borrando caminos.
desaparecieno veredas.

Amaba su terreno
con aquel frondoso árbol en medio,
rodeado de una barda de adobe, muy antigua.
Los inversionistas lo elogiaban, con codicia .
Él sonreía diciendo: Lo siento, no lo vendo

Por la tardes, de Julio, salía de su hogar,
caminado sin prisas, y ya dentro
del solar, respiraba el perfume
que despide la tierra, al tocarla la lluvia,
por esa vía, volvían los olores idos.

Se sentaba en la única banca,
enfrente de su árbol, para mirar
al pasado, para acordarse de aquellos ojos.

A mirar las iniciales, en aquel corazón
tatuado en su corteza, hacia ya tantos años.
Y volvía a ser feliz… tristemente feliz.


Maravilloso poema, Gabriel
Mantenerse con convicción en su lugar es cosa de gran sabiduría y confianza personal. Tu piema nos deja grandes y sugerentes moralejas. Que puede ser la felicidad triste y la tristeza feliz? Si. Un abrazo grande bello poeta.