Las cosas de palacio...
Publicado: Vie, 11 Sep 2026 12:39
Las cosas de palacio van despacio
(aunque eso a mí en esencia me la pela);
nací para reinar, este es mi espacio,
¡qué bien se ve Plutón desde Zarzuela!
Aquí se ve mejor brillar la luna
y el pan es más barato. Yo, Mauricia,
les puedo asegurar sin duda alguna
que el buen vivir y el darse gusto vicia.
Me encanta figurar, pintar la mona,
viajar, las recepciones, el boato,
cuidar del esplendor de la Corona
y huir de la cutrez de lo barato.
Por más que me apelliden la consorte
la nena es la que corta el bacalao;
mi esposo es alto y guapo, tiene porte,
pero es poquito o nada espabilao.
Mas hete sin embargo que a menudo
no todo alrededor es color rosa
porque en la habitación de un rey felpudo
la escena conyugal no es cualquier cosa.
El pobre, aunque naciera atado al trono,
va corto de tronío, ¡Dios nos valga!
cualquiera de estos días lo empitono
y salga el sol después por donde salga.
A veces me pregunta sollozando
si son suyas o no las dos infantas;
yo eludo la cuestión regateando
con un: “Vete a dormir, que son las tantas”
y ocúpate de darle vuelo a España
si ves que se pudiera, rey florero;
él calla, se desnuda, me arrebaña,
y echándome las zarpas al trasero
susurra: “Anda al redil, Rocasoriano,
que si esta noche el diablo no se opone
les damos a las nenas un hermano
y al trono otro Bribón que lo apoltrone.”
Con tal de que se calle le doy bola,
permito que se escampe en mis confines,
y aun con lo poco y nada que me mola
le dejo complacer sus turbios fines.
Y así vamos tirando y seguiremos
tirando hasta que el pueblo se levante
y empiece a dar candela a los que hacemos
de España el paraíso del mangante...
(aunque eso a mí en esencia me la pela);
nací para reinar, este es mi espacio,
¡qué bien se ve Plutón desde Zarzuela!
Aquí se ve mejor brillar la luna
y el pan es más barato. Yo, Mauricia,
les puedo asegurar sin duda alguna
que el buen vivir y el darse gusto vicia.
Me encanta figurar, pintar la mona,
viajar, las recepciones, el boato,
cuidar del esplendor de la Corona
y huir de la cutrez de lo barato.
Por más que me apelliden la consorte
la nena es la que corta el bacalao;
mi esposo es alto y guapo, tiene porte,
pero es poquito o nada espabilao.
Mas hete sin embargo que a menudo
no todo alrededor es color rosa
porque en la habitación de un rey felpudo
la escena conyugal no es cualquier cosa.
El pobre, aunque naciera atado al trono,
va corto de tronío, ¡Dios nos valga!
cualquiera de estos días lo empitono
y salga el sol después por donde salga.
A veces me pregunta sollozando
si son suyas o no las dos infantas;
yo eludo la cuestión regateando
con un: “Vete a dormir, que son las tantas”
y ocúpate de darle vuelo a España
si ves que se pudiera, rey florero;
él calla, se desnuda, me arrebaña,
y echándome las zarpas al trasero
susurra: “Anda al redil, Rocasoriano,
que si esta noche el diablo no se opone
les damos a las nenas un hermano
y al trono otro Bribón que lo apoltrone.”
Con tal de que se calle le doy bola,
permito que se escampe en mis confines,
y aun con lo poco y nada que me mola
le dejo complacer sus turbios fines.
Y así vamos tirando y seguiremos
tirando hasta que el pueblo se levante
y empiece a dar candela a los que hacemos
de España el paraíso del mangante...