Un gallo vuela sin puntos cardinales.
Publicado: Lun, 07 Sep 2026 16:25
Insight
El despertar de la glándula pineal hacia el Absoluto
(A Tito y a Miguel sin más compañía que los ángeles. Realmente a todos nosotros en la creación)
He vuelto a recitar mi poema de espasmo y, frente al oscuro botón de mi glándula pineal, mi flor despierta a ratos con blandas pausas sobre el refugio de mi secreto. Ahora vivo en mi sueño y sé que ya somos el arrullo de un eterno sol. Aquellos caminos, sin el sendero de escape a la conciencia divina, fueron y son la herida crujiente de estos hemisferios, donde el tercer ojo disuelve la materia crucial y densa de un follaje que cubre el fondo ya tupido de las cosas. Ahora mi habitación sostiene la luz de la medianoche, la visión calcárea que enciende la respiración celesteal nacimiento de nuevos astros. Se pisa mi alma en todos los bultos de la oscuridad, y ahí te espero. Este es mi primer canto en la corona de la vida y tú bailas en mi pensamiento. No te veo, porque la gota se ha fundido en el océano. La percepción es una rúbrica, un faro interno que ahora desciende como las primeras hojas espirales al final del verano; caen sobre el pasto verde y van cantando al otoño que se avecina silente. Fuimos fragmentos del Absoluto entre el fuego sideral, negros silencios de alturasvapuntando la unión de la tierra y los cielos. Cuerpos que albergaron la geometría del maná,esencia sagrada, la conciencia pura allegada a una cola de extremidad y movimientos; la chispa divina que el exterior labró en la roca. No nos podemos disolver en subalternas fosas de cenizas pintando cavernas húmedas, desvaneciendo en la pira donde cosemos la vida del camino duro. Estuvimos ahí como se pudo. Ahora, quien adentra al misterio y enciende la luz de su glándula sagrada, unifica sus hemisferios y se expande. Ya no hay separación. La realidad última se revela: Dios es la consumación de esta unión absoluta. El gran vuelo.
E.R.Aristy
E.R.A
El despertar de la glándula pineal hacia el Absoluto
(A Tito y a Miguel sin más compañía que los ángeles. Realmente a todos nosotros en la creación)
He vuelto a recitar mi poema de espasmo y, frente al oscuro botón de mi glándula pineal, mi flor despierta a ratos con blandas pausas sobre el refugio de mi secreto. Ahora vivo en mi sueño y sé que ya somos el arrullo de un eterno sol. Aquellos caminos, sin el sendero de escape a la conciencia divina, fueron y son la herida crujiente de estos hemisferios, donde el tercer ojo disuelve la materia crucial y densa de un follaje que cubre el fondo ya tupido de las cosas. Ahora mi habitación sostiene la luz de la medianoche, la visión calcárea que enciende la respiración celesteal nacimiento de nuevos astros. Se pisa mi alma en todos los bultos de la oscuridad, y ahí te espero. Este es mi primer canto en la corona de la vida y tú bailas en mi pensamiento. No te veo, porque la gota se ha fundido en el océano. La percepción es una rúbrica, un faro interno que ahora desciende como las primeras hojas espirales al final del verano; caen sobre el pasto verde y van cantando al otoño que se avecina silente. Fuimos fragmentos del Absoluto entre el fuego sideral, negros silencios de alturasvapuntando la unión de la tierra y los cielos. Cuerpos que albergaron la geometría del maná,esencia sagrada, la conciencia pura allegada a una cola de extremidad y movimientos; la chispa divina que el exterior labró en la roca. No nos podemos disolver en subalternas fosas de cenizas pintando cavernas húmedas, desvaneciendo en la pira donde cosemos la vida del camino duro. Estuvimos ahí como se pudo. Ahora, quien adentra al misterio y enciende la luz de su glándula sagrada, unifica sus hemisferios y se expande. Ya no hay separación. La realidad última se revela: Dios es la consumación de esta unión absoluta. El gran vuelo.
E.R.Aristy
E.R.A