Fotógrafo de guerra
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
Fotógrafo de guerra
Imaginaba el peso del equipo distribuido
entre el chaleco, el cuello, la espalda y los hombros.
Las piernas agotadas, las rodillas moradas,
las uñas sucias, el rostro encendido por el calor
y un pecho acostumbrado a los embates
de un corazón que había perdido la cordura,
pero los sonidos y los olores
son de esas cosas que no logré imaginar.
Había cargado peso, sentido calor, corrido;
había experimentado miedo, euforia, pánico, sosiego;
me había caído y golpeado;
pero a qué huele la tierra mezclada con sangre,
pólvora y palmeras,
qué sonido nace de una explosión, una oración,
un ave de paso y el llanto de un niño solo...
No pude, ni puedo, imaginarlo.
A veces pienso en ello
y creo que, de haber sido fotógrafo de guerra,
no habría conocido a los amigos que tengo,
mi hija muy probablemente no habría nacido,
Galileo no sería mi perro,
esos exnovios no llevarían el prefijo
ni yo sus sustantivos comunes.
Quizá le habría ofrecido una mejor vida a mi madre.
Fronteras que ni sé que existen serían testigos de mis pasos,
y habría podido compartir la tristeza del mundo
en vez de sólo sentirla.
Y a mis cuarenta y tres me pregunto
si realmente anhelaba ese camino,
porque jamás salí a alcanzar el sueño.
Ni ese.
Ni ninguno.
La belleza es el disimulo de la muerte
Ara López