La estatua
Publicado: Mié, 29 Jul 2026 2:15
Ensangrentada por la tormenta,
desde su atalaya mordida por el musgo,
un rictus estremece el aire,
quizás un beso que nada preludia,
ni esperanza ni días siguientes.
Con sus ademanes ciegos
-más bien petrificados-,
el perfume ausente y la sospecha
de una carne insensible al roce
de los cuerpos se yergue,
asumiendo la condición de estatua,
sobre su propia soledad.
En su interior ya no hay ruidos,
solo cántaros vacíos y hogueras apagadas
y blancos ojos y relojes sin agujas
y libros sin palabras
y una maraña de silencio
donde se pierden la música cansada
de violines sin cuerdas y la monótona lluvia
que cae como ruidosa perla
contra un suelo metálico.
Su frágil figura se muestra indefensa
ante la perspectiva de mudar
en fragmentos, abatida de bruces
o enterrada y olvidada definitivamente.
Y los otros la miran y no entienden,
y la siguen mirando, pero los otros,
es inútil, nunca esperan que a través
de las grietas de su atormentado silencio,
que la deshace y la oprime y la mata,
retorne el hálito, el fuego, la lágrima.
desde su atalaya mordida por el musgo,
un rictus estremece el aire,
quizás un beso que nada preludia,
ni esperanza ni días siguientes.
Con sus ademanes ciegos
-más bien petrificados-,
el perfume ausente y la sospecha
de una carne insensible al roce
de los cuerpos se yergue,
asumiendo la condición de estatua,
sobre su propia soledad.
En su interior ya no hay ruidos,
solo cántaros vacíos y hogueras apagadas
y blancos ojos y relojes sin agujas
y libros sin palabras
y una maraña de silencio
donde se pierden la música cansada
de violines sin cuerdas y la monótona lluvia
que cae como ruidosa perla
contra un suelo metálico.
Su frágil figura se muestra indefensa
ante la perspectiva de mudar
en fragmentos, abatida de bruces
o enterrada y olvidada definitivamente.
Y los otros la miran y no entienden,
y la siguen mirando, pero los otros,
es inútil, nunca esperan que a través
de las grietas de su atormentado silencio,
que la deshace y la oprime y la mata,
retorne el hálito, el fuego, la lágrima.