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¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Jue, 23 Jul 2026 18:09
por Horacio O'Clock
Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!

De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.

Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.

Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.

Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Vie, 24 Jul 2026 10:04
por Ramón Carballal
Un visión del verano rica en matices, con imágenes descriptivas y muy logradas. Un gusto la lectura. Saludos cordiales.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Dom, 26 Jul 2026 7:37
por Diego Martin Galvez
Horacio O'Clock escribió: Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!

De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.

Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.

Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.

Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
Un poema de gran aliento, con una imaginería muy rica y una poderosa conciencia del paso del tiempo. Me ha gustado especialmente cómo el verano deja de ser una estación para convertirse en memoria, pérdida y mito. Las imágenes del mar, las piedras, el trigo y los relojes construyen una especie de paisaje de la permanencia frente a la fragilidad humana. Hay versos de una belleza notable, y el cierre deja una sensación inquietante: somos apenas aquello que el tiempo todavía no ha pulverizado.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Dom, 26 Jul 2026 23:16
por Alejandro Costa
Escribes muy bien, Horacio.

Entrar a tu portal es saber que te vas a disfrutar de calidad, de lirismo y de un buen escrito.

Este poema trata el verano desde diferentes ángulos y todos muy bien descritos.

Lo dicho, escribes muy bien y este poema es magnífico.

Un abrazo.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Lun, 27 Jul 2026 4:20
por E. R. Aristy
Horacio O'Clock escribió: Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!

De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.

Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.

Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.

Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
El poema deja un contraste muy fuerte entre la dureza de las piedras que recuerdan y la fragilidad del ser humano. Admiro tus letras profundas.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Lun, 27 Jul 2026 10:21
por Carmen Moro Frías
Hola Horacio
Me ha encantado tu poema. Enhorabuena.
Un abrazo

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Jue, 30 Jul 2026 16:41
por Rafel Calle
Has escrito un poema que deja un poso de hermosura, amigo Horacio. A través del verano hablas, en realidad, del paso del tiempo, de la memoria y de todo aquello que creemos que permanecerá para siempre y un día descubrimos que solo vive en el recuerdo. Resalto cómo alternas imágenes duras con otras llenas de luz, consiguiendo que la nostalgia nunca resulte excesiva.

El verso que da título al poema resume muy bien el sentido de toda la composición: ¡qué bien brillaba entonces aquel sol!; ahí cabe una vida entera; también me parece muy acertado el final, porque invita a pensar sin imponer ninguna conclusión. Me parece una obra para leer despacio y volver sobre él, porque siempre deja la sensación de que aún queda algo por descubrir.

Ha sido un placer acudir a tus letras, compañero. Felicidades.
Un cordial abrazo.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Vie, 31 Jul 2026 19:44
por Silvia Savall
Horacio O'Clock escribió: Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!

De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.

Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.

Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.

Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
He disfrutado mucho leyendo tu poema. El verano y todas sus vertientes con muy bellas imágenes. Gracias por compartir. Un abrazo grande.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Lun, 03 Ago 2026 10:30
por Horacio O'Clock
Ramón Carballal escribió: Vie, 24 Jul 2026 10:04 Un visión del verano rica en matices, con imágenes descriptivas y muy logradas. Un gusto la lectura. Saludos cordiales.
Muchas gracias, amigo Ramón, por tu delicado y amable comentario.
Un cordial saludo.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Lun, 03 Ago 2026 19:44
por Pilar Morte
Qué bien comprendo este poema y cómo despierta en mí nostalgia y recuerdos. Me gustó mucho ya que refleja las vivencias con profundidad y estilo. Felicidades.
Abrazos y paz

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Lun, 03 Ago 2026 20:45
por J. J. Martínez Ferreiro
".........................
De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.
......................"

Un poemazo, amigo Horacio, de una densidad creativa verdaderamente apabullante. Esta manera de escribir no sale por casualidad, hay trabajo, imaginación e inteligencia poética de primer nivel.

Todo un placer de lectura.

Un abrazo.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Mar, 04 Ago 2026 11:50
por Horacio O'Clock
Diego Martin Galvez escribió: Dom, 26 Jul 2026 7:37
Horacio O'Clock escribió: Jue, 23 Jul 2026 18:09 Del verano es imposible rehacer su relato.
Lo que sea que nos cuente a partir de ahora
con su áspera lengua es la sed de los ríos
sumidos en las tinieblas, el sino de las lomas
y montañas a punto de explotar
como volcanes, acompasado por una música
que imita los lamentos de las lechuzas en otoño,
y de las nubes, antes migratorias, su furia
descargando como los sueños en una alcantarilla
la perenne y densa costra de granizo rebelde.
¡Qué sabios los paladares identificándolo todo
con el acre sabor de la muerte!

De todos modos, guardemos esos parques
con lluvia y aquellos besos y aromas,
o cada piedra, cada sol y cada lágrima
donde el verano se instaló como zafiro inmenso;
aunque tal vez se trate de un resplandor
que llega de muy lejos cuando aún creíamos
en islas del tesoro y en mundos perdidos.

Que las piedras se hagan eco del vuelo del ave
de los siete colores, de su mirada aún no disecada
y de la luna pintando de tiza blanca el mar,
del rocío fulgurando como un universo
y del verano pacífico del trigo,
de las flores que no se cierran y de los niños
trotando en volandas con sus caballos.

Que den fe los guijarros de la soledad
de los senderos de todos los veranos
- ¡qué bien brillaba entonces aquel sol! –
por cuyo lado izquierdo un destello delataba
un río que conducía a otros mundos
y transmutaba en gloria el paso de los días.

Que las rocas testifiquen del paso de la ola
por su piel y de su amistad con el árbol
y el percebe y el resplandor del faro y la siesta
a pleno sol y el náufrago y los amantes,
pese a que sean tan solo luces de fiesta,
bellos espejismos o fulgores azules de leyenda.

Y cuando el verano no regrese, antes el arcoíris
habrá huido y mares sollozantes y hambrientos
habrán devorado las tierras llanas y derribado
todos los relojes, dejará como herencia
una historia que los vivos utilizarán para dar
el sentido que deseen a cuanto les rodea,
ignorando que son como frágiles
y agrietadas estatuas en peligro
de ser pulverizadas por el más tenue soplo.
Un poema de gran aliento, con una imaginería muy rica y una poderosa conciencia del paso del tiempo. Me ha gustado especialmente cómo el verano deja de ser una estación para convertirse en memoria, pérdida y mito. Las imágenes del mar, las piedras, el trigo y los relojes construyen una especie de paisaje de la permanencia frente a la fragilidad humana. Hay versos de una belleza notable, y el cierre deja una sensación inquietante: somos apenas aquello que el tiempo todavía no ha pulverizado.
Muchas gracias, amigo Diego por tu magnífico, certero, poético y sabio comentario. Todo un lujo para quien lo lee.
Un cordial saludo.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Sab, 08 Ago 2026 18:10
por Ana Muela Sopeña
Un poemazo, Horacio:

Un lirismo suave inunda todo el poema. Esa nostalgia preciosa de aquellas vivencias, cuando todo se vivía con gran intensidad.

El verano puede ser bello, pero también intensificar la sensación de desolación por el paso del tiempo, por la inevitabilidad de la muerte, por el inquebrantable deterioro.

Enhorabuena
Escribes muy bien

Un abrazo, poeta
Ana

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Dom, 09 Ago 2026 8:10
por Administración Alaire
Enhorabuena, amigo Horacio, por el reconocimiento como Poema de la Semana a tu obra "¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!".
Un cordial abrazo.

Re: ¡Qué bien brillaba entonces aquel sol!

Publicado: Dom, 09 Ago 2026 8:45
por Ramón Carballal
Felicitaciones, Horacio, por la merecida distinción. Un saludo cordial.