Puede...
Publicado: Lun, 20 Jul 2026 0:53
Puede que la nieve se oscurezca cerca de un manantial
que las hojas de otoño se pierdan entre las nubes,
puede que la lluvia sedienta no canalice los valles
que las estrellas se oculten tras las alas de las aves.
Puede que las ventanas crujan durante la noche
que las astillas demacradas no encajen en la madera,
puede que no exista manera de apaciguar el frío invierno
y que las manos nos tiemblen, aunque no sea por miedo.
Puede que el olor a vida se disipe en las esquinas
que existan farolas que no hayan conocido la luz,
puede que puedas ser tú o tal vez algún otro
el que pise tu sombra mientras caminas.
Puede amanecer o acaso no, como queramos
que las alondras canten dormidas en el paisaje,
puede que no exista linaje en las barandillas oxidadas
y que perdidos en un listado, de nadie seamos hermanos.
Puede que necesitemos llorar y no lo logremos
que a las espigas de trigo no las balancee el aire,
puede que nunca existamos, que no seamos nadie,
que, en la escondida soledad, bailemos el último baile.
Puede que seamos necios o enemigos de la razón
que no exista ladrón que se arrepienta de sus hechos,
puede que se eleven los cielos, que no existan noches,
que se alimenten los gusanos de la savia que derroches.
Y puede no existir ya primavera, ni acaso, ninguna estación
que todo sea un paso invertido sin ninguna dirección,
y puede que aún queramos rectificar lo que ya es prohibido
que no exista donde marchar, ni saber lo que hemos vivido.
Puede que todo lo de ayer sea final y principio,
la mañana, el atardecer, el crepúsculo y el olvido.
que las hojas de otoño se pierdan entre las nubes,
puede que la lluvia sedienta no canalice los valles
que las estrellas se oculten tras las alas de las aves.
Puede que las ventanas crujan durante la noche
que las astillas demacradas no encajen en la madera,
puede que no exista manera de apaciguar el frío invierno
y que las manos nos tiemblen, aunque no sea por miedo.
Puede que el olor a vida se disipe en las esquinas
que existan farolas que no hayan conocido la luz,
puede que puedas ser tú o tal vez algún otro
el que pise tu sombra mientras caminas.
Puede amanecer o acaso no, como queramos
que las alondras canten dormidas en el paisaje,
puede que no exista linaje en las barandillas oxidadas
y que perdidos en un listado, de nadie seamos hermanos.
Puede que necesitemos llorar y no lo logremos
que a las espigas de trigo no las balancee el aire,
puede que nunca existamos, que no seamos nadie,
que, en la escondida soledad, bailemos el último baile.
Puede que seamos necios o enemigos de la razón
que no exista ladrón que se arrepienta de sus hechos,
puede que se eleven los cielos, que no existan noches,
que se alimenten los gusanos de la savia que derroches.
Y puede no existir ya primavera, ni acaso, ninguna estación
que todo sea un paso invertido sin ninguna dirección,
y puede que aún queramos rectificar lo que ya es prohibido
que no exista donde marchar, ni saber lo que hemos vivido.
Puede que todo lo de ayer sea final y principio,
la mañana, el atardecer, el crepúsculo y el olvido.