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Tiempos Compartidos

Publicado: Mié, 15 Jul 2026 13:35
por E. R. Aristy
TIEMPOS COMPARTIDOS


A Felipe Fuentes García


En octubre, Felipe,
para nuestra reunión,
removimos el armario;
descubrimos la tabla
de aquellos garabatos
que en la primera ocasión dichosa creamos.

Detrás de toda puerta falsa
está la cuevecilla donde el conejo guarda
más de dos mil pares
de calcetines perdidos,
y un sombrero de cana
cuya pluma ornamental
de la cinta se ha caído.

Te la doy como un recuerdo
del poema en que viajamos,
a pesar de aquel espejo
en la puerta del armario
que reflejaba una imagen
parecida a la mañana
en que en el cuarto había nada,
a excepción de una luz empolvada.

Un poema me regalas,
y un poema te doy.
Así han pasado las horas,
felices, irrepetibles,
como el firmamento
que nos difumina más allá del fulgor.

E.R.Aristy

Re: Tiempos Compartidos

Publicado: Mié, 15 Jul 2026 19:02
por Concha Vidal
Esperemos a Felipe, el poema en tu línea, siempre en tu estilo docto y puro.
Abrazos mediterráneos.

Re: Tiempos Compartidos

Publicado: Mié, 15 Jul 2026 19:45
por Ana Muela Sopeña
Qué bello este poema lleno de prestidigitación, Era:

Precioso poema dedicado.

A veces la vida es pura magia...

Felicidades a ambos
Un beso grande
Ana

Re: Tiempos Compartidos

Publicado: Dom, 19 Jul 2026 12:32
por Alejandro Costa
Elegante y muy poético dedicado.

Las imágenes son muy bellas.

Todo un placer.

Un beso.

Re: Tiempos Compartidos

Publicado: Dom, 19 Jul 2026 15:28
por Diego Martin Galvez
E. R. Aristy escribió: Mié, 15 Jul 2026 13:35 TIEMPOS COMPARTIDOS


A Felipe Fuentes García


En octubre, Felipe,
para nuestra reunión,
removimos el armario;
descubrimos la tabla
de aquellos garabatos
que en la primera ocasión dichosa creamos.

Detrás de toda puerta falsa
está la cuevecilla donde el conejo guarda
más de dos mil pares
de calcetines perdidos,
y un sombrero de cana
cuya pluma ornamental
de la cinta se ha caído.

Te la doy como un recuerdo
del poema en que viajamos,
a pesar de aquel espejo
en la puerta del armario
que reflejaba una imagen
parecida a la mañana
en que en el cuarto había nada,
a excepción de una luz empolvada.

Un poema me regalas,
y un poema te doy.
Así han pasado las horas,
felices, irrepetibles,
como el firmamento
que nos difumina más allá del fulgor.

E.R.Aristy
Un poema de memoria y afectos compartidos. Me gusta cómo los objetos cotidianos —el armario, los garabatos, los calcetines perdidos, el sombrero— se transforman en guardianes del tiempo vivido. Hay una nostalgia luminosa, esa conciencia de que ciertos momentos son irrepetibles, pero permanecen en la palabra. Un hermoso homenaje a la amistad y a la poesía.