Habían pasado 35 años
Publicado: Mar, 05 May 2026 16:43
Dejé mis autitos en la tierra,
salí en otoño a ver el almendral del patio
y ya había florecido.
Atravesé delgados muros de árboles caídos,
ya habían pasado treinta y cinco años.
Mi padre no se dio cuenta,
tampoco del cuproníquel
que fermentaba de su barba,
yo no lo recordaba así,
de hecho tengo su misma edad,
mi rostro comienza a partirse,
en otra tierra, con el mismo sol.
El pasaje Calle-Calle guardó
en sus bolsillos hondos, los juguetes,
no sólo eso, la mirada de caballo salvaje,
el galope suave y veloz de la adolescencia.
No es cosa mía,
era yo en treinta y cinco años,
comenzando el trueque del tiempo y el crin,
criando el fino argento en el cabello,
mirando los ojos apagados,
de aquel caballo salvaje
que veloz se lleva la adolescencia.
salí en otoño a ver el almendral del patio
y ya había florecido.
Atravesé delgados muros de árboles caídos,
ya habían pasado treinta y cinco años.
Mi padre no se dio cuenta,
tampoco del cuproníquel
que fermentaba de su barba,
yo no lo recordaba así,
de hecho tengo su misma edad,
mi rostro comienza a partirse,
en otra tierra, con el mismo sol.
El pasaje Calle-Calle guardó
en sus bolsillos hondos, los juguetes,
no sólo eso, la mirada de caballo salvaje,
el galope suave y veloz de la adolescencia.
No es cosa mía,
era yo en treinta y cinco años,
comenzando el trueque del tiempo y el crin,
criando el fino argento en el cabello,
mirando los ojos apagados,
de aquel caballo salvaje
que veloz se lleva la adolescencia.