Hombre Lobo
Publicado: Lun, 04 May 2026 19:11
Soy un descendiente directo de Licaón, rey de Arcadia. Famoso por su religiosidad y por su extraña costumbre de inmolar a todo foráneo que acudía a su reino en busca de hospitalidad.
Ya saben por lo expuesto, que soy un licántropo. Sabrán también que cuando el astro luz sale por el este, y baña con su haz plateada lo campos sembrados de cebada; cuando cubre con su manto etéreo a los animales que bajo su techo respiran, yo me transformo en hombre lobo.
Soy una criatura muy desdichada y quizá algo lerda por no saber vivir en este siglo lleno de conveniencias sociales, donde está mal visto y además es poco saludable besar y abrazar con efusividad a los desconocidos, por no hablar del intercambio de fluidos sanguíneos que ocasiona un sinfín de problemas sanitarios.
¡Ay, Licaón! Si despertarás del sueño de los justos y vieras al último de tu dinastía convertido en un hombre lobo vegetariano, ¿Qué dirías?
Así que cuando hay luna llena, además de pasar por el suplicio de que me salga vello por todo mi cuerpo, de que las pulgas y las garrapatas me coman vivo, de lo que te duele que te salga un apéndice allá donde la espalda pierde su honroso nombre. Además de todo eso, tengo que buscar fruta o zanahorias, o tomates. Y ya me dirán ustedes, ¿Dónde encuentro yo una frutería abierta a esas horas?
Esta dieta no puede ser muy saludable que digamos, estoy perdiendo masa corporal tan deprisa que mi aullido más bien parece un quejido lastimero.
No es sólo la alimentación, si no los golpes que me prodiga mi dama, esa paloma de vida airada, que se ha empeñado en hacer de mi un hombre a base de golpes en la nuca con un cuchillo. Y cuando ella se empeña en algo…
Y eso no es lo peor. Lo más triste es cuando nos juntamos los del gremio para jugar una partidita de mus. Mientras los otros usan dientes de sus víctimas para contar los tanteos, yo uso garbanzos. Menuda mofa soy en la profesión!
Señores, lo he decidido, seré un hombre lobo en París.
Ya saben por lo expuesto, que soy un licántropo. Sabrán también que cuando el astro luz sale por el este, y baña con su haz plateada lo campos sembrados de cebada; cuando cubre con su manto etéreo a los animales que bajo su techo respiran, yo me transformo en hombre lobo.
Soy una criatura muy desdichada y quizá algo lerda por no saber vivir en este siglo lleno de conveniencias sociales, donde está mal visto y además es poco saludable besar y abrazar con efusividad a los desconocidos, por no hablar del intercambio de fluidos sanguíneos que ocasiona un sinfín de problemas sanitarios.
¡Ay, Licaón! Si despertarás del sueño de los justos y vieras al último de tu dinastía convertido en un hombre lobo vegetariano, ¿Qué dirías?
Así que cuando hay luna llena, además de pasar por el suplicio de que me salga vello por todo mi cuerpo, de que las pulgas y las garrapatas me coman vivo, de lo que te duele que te salga un apéndice allá donde la espalda pierde su honroso nombre. Además de todo eso, tengo que buscar fruta o zanahorias, o tomates. Y ya me dirán ustedes, ¿Dónde encuentro yo una frutería abierta a esas horas?
Esta dieta no puede ser muy saludable que digamos, estoy perdiendo masa corporal tan deprisa que mi aullido más bien parece un quejido lastimero.
No es sólo la alimentación, si no los golpes que me prodiga mi dama, esa paloma de vida airada, que se ha empeñado en hacer de mi un hombre a base de golpes en la nuca con un cuchillo. Y cuando ella se empeña en algo…
Y eso no es lo peor. Lo más triste es cuando nos juntamos los del gremio para jugar una partidita de mus. Mientras los otros usan dientes de sus víctimas para contar los tanteos, yo uso garbanzos. Menuda mofa soy en la profesión!
Señores, lo he decidido, seré un hombre lobo en París.