No está de más
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
- Horacio O'Clock
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- Registrado: Sab, 06 Dic 2025 14:00
No está de más
La felicidad apareció un día
con el nacimiento de la primera flor blanca,
fresca y sensible al roce de unos labios,
mientras mil y un cuentos se sucedían
al llegar la noche mágica
para alimentar todos los sueños.
No vale la pena afanarse en retener la ruina
y tiempo ha que desaparecieron
como una silenciosa y lenta lluvia
los pétalos blancos.
Fueron cayendo uno tras otro,
dejando un hilo rojo como rastro.
Con ellos murió la felicidad,
tan fugaz como una luna de papel
reflejándose en el mar.
Otra cosa fue
el mundo que nació después,
poblado de campos de batalla
donde sin duda siempre es noche oscura.
Lo sé porque el corazón,
abandonado en una costa lúgubre,
como un fantasma encadenado
silba de espanto negras sílabas de sangre.
II
Aunque lo que importa
no necesita explicación, reclamo,
no está de más hacerlo,
que son necesarios los niños.
Lo sé, porque presagian edenes,
y afirmo que tienen más fuerza
que la luz cuando levantan murallas
contra la perversa aridez
y los despojos de un mundo
que derrama derrotas, cobardía
frustraciones y olvido.
Porque bajo el telón
de escombros que cierra el cielo,
solo los niños,
contumaces activistas de la alegría,
saben jugar a vivir
construyendo columpios
en ciudades de pesadilla,
erigiéndose donde nada hay
en la tibia simiente
del hermoso reino de la risa.
Porque solo los niños,
revolucionarios cosmopolitas oníricos,
hablan los idiomas del espejo,
del amor, de la magia y de los cuentos,
creando donde no hay nada
la felicidad, que un día apareció
con el nacimiento
de la primera flor blanca,
fresca y sensible al roce de unos labios,
mientras mil y un cuentos se sucedían
al llegar la noche mágica
poniendo en pie las palabras
que alimentan sueños, los diálogos
para tiempos de esperanza
y las voluntades que sostienen utopías.
- Alejandro Costa
- Mensajes: 7488
- Registrado: Dom, 13 Mar 2016 18:27
Re: No está de más
El problema es que no se parece a la realidad, por desgracia.
Los niños ya no irradian sonrisas, ya no juegan, tan solo al juego humano y cruel de la subsistencia.
Son atosigados por las barbaries que cuatro chalados se empeñan en convertir sus vidas.
Algunos hasta le regalan un fusil con apenas siete años, pero no uno de juguete, ¡no!, un fusil de los que destruyen el reflejo de vida.
En otro momento, tendrías toda la razón del mundo, compañero.
En este mundo sanguinario y terrible, los niños son otra víctima, la víctima más cruel.
Repito, el poema es muy bueno y está bien desarrollado.
Como tal me ha gustado.
La realidad, Horacio, la terrible realidad, es otra.
Un abrazo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.…
Me sobra el corazón (Miguel Hernández)