- José Antonio Vidal - ( en mi memoria)
Publicado: Dom, 12 Abr 2026 10:42
Apenas la sonrisa puesta a punto
y un halo de nostalgia ,
bordea el pergamino de los cuentos.
Aquellos que contaban los ratones
probándose los dientes debajo de la almohada
y el trueque por la chocolatina.
Cruza mi memoria la risa del enano Pepín
y el susto
de hollín con spaguettis, la Bruja y siete espejos chiquitos,
como niños que esperan el bautismo de arroz con leche
y BlancaNieves.
Y beso tu memoria al centro de la frente guardando los te quieros,
los ojos verdiclaros,
herencia de tu cetro, me roban esta angustia
que dice que no quiere y ansía,
en controversia,
la paz para tu alma,
descanso a ese cuerpo que aún lucha por la vida.
Y digo despacito a Dios que todo puede y es tu fortaleza
- ( ¡ qué suerte que LE tienes ¡ ) –
que abra las compuertas,
que llega José Antonio y ríe primavera.
Y yo,
para chincharte,
te voy llamando Pepe y aún me abres los ojos,
Pepe... Pepe... shsssssssss,
Pepe, díme papápepe,
¿ es cierto que aún me quieres?
(¡ Puñeta de agonía ! )

(De pronto me vuelven, bueno no me vuelven, siempre están en mi cabeza, aquel invisible enanito Pepín que nos traía chocolate, y un ratón que comía spaguettis crudos, y regalos misteriosos que nos aparecían de las hadas y mamá y tú, tal alto, tan serio (aparentemente) y tan calvo y los diez hermanos siempre risas y discusiones .)
y un halo de nostalgia ,
bordea el pergamino de los cuentos.
Aquellos que contaban los ratones
probándose los dientes debajo de la almohada
y el trueque por la chocolatina.
Cruza mi memoria la risa del enano Pepín
y el susto
de hollín con spaguettis, la Bruja y siete espejos chiquitos,
como niños que esperan el bautismo de arroz con leche
y BlancaNieves.
Y beso tu memoria al centro de la frente guardando los te quieros,
los ojos verdiclaros,
herencia de tu cetro, me roban esta angustia
que dice que no quiere y ansía,
en controversia,
la paz para tu alma,
descanso a ese cuerpo que aún lucha por la vida.
Y digo despacito a Dios que todo puede y es tu fortaleza
- ( ¡ qué suerte que LE tienes ¡ ) –
que abra las compuertas,
que llega José Antonio y ríe primavera.
Y yo,
para chincharte,
te voy llamando Pepe y aún me abres los ojos,
Pepe... Pepe... shsssssssss,
Pepe, díme papápepe,
¿ es cierto que aún me quieres?
(¡ Puñeta de agonía ! )

(De pronto me vuelven, bueno no me vuelven, siempre están en mi cabeza, aquel invisible enanito Pepín que nos traía chocolate, y un ratón que comía spaguettis crudos, y regalos misteriosos que nos aparecían de las hadas y mamá y tú, tal alto, tan serio (aparentemente) y tan calvo y los diez hermanos siempre risas y discusiones .)