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Arado #13

Publicado: Mar, 07 Abr 2026 18:09
por Àlex Gállego
Yo era una piedra en el camino,
hasta que me di cuenta que en el fondo
era arco y cúpula, mármol tras pulirme.
Era ruido blanco y alboroto,
hasta que me ordené pa ser harmonía y música,
sinfonía y clave.
Era un trozo de madera amorfo
hasta que me di cuenta que era un instrumento,
una talla de materia que rizaba el aire;
un cacho de carne andante,
hasta que encontré mi mejor instinto;
un punkarra nihilista,
hasta que reconocí lo hermoso de la vida
y decidí enterrar el numen pa repartir el fruto.
Aprendí a elegir una armadura sana
pa sentirme invulnerable
en este mundo tan de mierda que nos va quedando;
a plantarme cómo el gris humo,
denso e inmóvil sobre el cielo negro
igual que una ermita iluminada;
a abrigarme con la noche negra
como una Luna llena, blanca y rebelde...
Cuando decidí dejar de ser excepcional
para hacer lo que cualquiera puede:
Ser feliz.

Re: Arado #13

Publicado: Vie, 10 Abr 2026 16:10
por Alejandro Costa
Cierto, muy cierto, compañero.

Hay que dejarlo todo, si es necesario, para ser feliz.

Es lo único que merece la pena.

Un abrazo.

Re: Arado #13

Publicado: Vie, 10 Abr 2026 18:39
por Mar G. Romero
Álex, me ha gustado mucho tu poema.
Después de enumerar las distintas metamorfosis de la materia en su personificación, magníficas metáforas, cierras con esa afirmación que casi todos persiguen: ser feliz. ¡Soberbio!
Te felicito.
Un abrazo.
Mar

Re: Arado #13

Publicado: Dom, 12 Abr 2026 14:04
por Hallie Hernández Alfaro
Àlex Gállego escribió: Mar, 07 Abr 2026 18:09 Yo era una piedra en el camino,
hasta que me di cuenta que en el fondo
era arco y cúpula, mármol tras pulirme.
Era ruido blanco y alboroto,
hasta que me ordené pa ser harmonía y música,
sinfonía y clave.
Era un trozo de madera amorfo
hasta que me di cuenta que era un instrumento,
una talla de materia que rizaba el aire;
un cacho de carne andante,
hasta que encontré mi mejor instinto;
un punkarra nihilista,
hasta que reconocí lo hermoso de la vida
y decidí enterrar el numen pa repartir el fruto.
Aprendí a elegir una armadura sana
pa sentirme invulnerable
en este mundo tan de mierda que nos va quedando;
a plantarme cómo el gris humo,
denso e inmóvil sobre el cielo negro
igual que una ermita iluminada;
a abrigarme con la noche negra
como una Luna llena, blanca y rebelde...
Cuando decidí dejar de ser excepcional
para hacer lo que cualquiera puede:
Ser feliz.
Una maravilla, Àlex; su impronta nos habita y nos mueve. Leerte siempre me conecta con la poética emocional entregada a la luz del buen oficio.

Gracias por estar; un abrazo.