La puerta de mi historia
Publicado: Sab, 04 Abr 2026 11:08
La puerta de mi historia
Después de una semana tras otra
de horas consumidas en este cuerpo,
no me sorprende que en mi quinta década
gobierne la vida con gigantesca fortaleza
y con esa luz sedienta que me ampara en la noche.
Los días me robaron el amor por la escritura
pero las palabras me seducen
otorgándome un placer consecuente e interactivo.
La soledad, compañera, permisible de lo cotidiano,
cubre los minutos idolatrando la tinta y el papel
en medio de las páginas de mi existencia.
A lo largo de este tiempo de penas y glorias,
de pulsos e indecisiones,
aprendo de cada gesto.
Declaro que me engrandece
conocer tantas almas transparentes,
simbólicas en este mundo,
a veces,
monocorde e infravalorado.
Amo el tú a tú,
el intercambio de los sueños en las conversaciones,
la verdad en unos ojos limpios de espontaneidad,
la perspicacia y el donaire de los niños,
la historia de los ancianos
que son el mástil de nuestra procedencia.
Amo los fracasos,
porque ellos me enseñaron la dureza,
el salitre y su propia hiel
para poder enfrentarme a sus golpes.
Amo mi trabajo,
la complicidad de nuestros clientes,
las confidencias entre un té o un café,
el idilio que surge y permanece
en un vientre de mariposas.
Me duelen las lágrimas injustas,
su silencio de libertad y muerte.
Pero amo las lágrimas de entusiasmo
y el alfabeto de estas tres letras.
Amo mi tierra,
su longitud y su sabor,
su mar de plata y su alba…
Después de una semana tras otra
de horas consumidas en este cuerpo,
no me sorprende que en mi quinta década
gobierne la vida con gigantesca fortaleza
y con esa luz sedienta que me ampara en la noche.
Los días me robaron el amor por la escritura
pero las palabras me seducen
otorgándome un placer consecuente e interactivo.
La soledad, compañera, permisible de lo cotidiano,
cubre los minutos idolatrando la tinta y el papel
en medio de las páginas de mi existencia.
A lo largo de este tiempo de penas y glorias,
de pulsos e indecisiones,
aprendo de cada gesto.
Declaro que me engrandece
conocer tantas almas transparentes,
simbólicas en este mundo,
a veces,
monocorde e infravalorado.
Amo el tú a tú,
el intercambio de los sueños en las conversaciones,
la verdad en unos ojos limpios de espontaneidad,
la perspicacia y el donaire de los niños,
la historia de los ancianos
que son el mástil de nuestra procedencia.
Amo los fracasos,
porque ellos me enseñaron la dureza,
el salitre y su propia hiel
para poder enfrentarme a sus golpes.
Amo mi trabajo,
la complicidad de nuestros clientes,
las confidencias entre un té o un café,
el idilio que surge y permanece
en un vientre de mariposas.
Me duelen las lágrimas injustas,
su silencio de libertad y muerte.
Pero amo las lágrimas de entusiasmo
y el alfabeto de estas tres letras.
Amo mi tierra,
su longitud y su sabor,
su mar de plata y su alba…
La variopinta flora de la ribera alta
tiene un instinto poderoso,
el azahar cruza las regiones,
los cauces de cañas y barro.
Aquí en el mediterráneo,
la sobremesa tiene un destino hospitalario,
un revuelo de propósitos tenaces
bendecidos por una razón de alegría.
Qué fragor el sol contra los vidrios
en mi ciudad de tejas soleadas.
tiene un instinto poderoso,
el azahar cruza las regiones,
los cauces de cañas y barro.
Aquí en el mediterráneo,
la sobremesa tiene un destino hospitalario,
un revuelo de propósitos tenaces
bendecidos por una razón de alegría.
Qué fragor el sol contra los vidrios
en mi ciudad de tejas soleadas.