Tres poemas costumbristas
Publicado: Dom, 29 Mar 2026 9:23
AMIGAS HASTA LA MUERTE
Allí están, como todos los días,
a media mañana
ocupando su sitio
junto a la cristalera
del bar de la esquina.
Hoy son diez- ayer once-
van muy arregladas
con sus coloretes en las mejillas,
los labios rojos,
las perlas y collares
y esa ropa de otro tiempo.
Las oigo hablar, reír,
que si su esposo,
que si sus hijos,
que si sus nietos,
que si fulanita...
Cuando el tema es político bajan la voz,
aunque uno ya supone de qué pie cojean.
Son felices así, con sus cosas.
Que dios me guarde de su juicio.
LA MÚSICA DE ADELA
Adela, tal vez setenta años,
toca el piano todos los días
de tres a siete.
Es mi vecina del tercero.
En el segundo a cada poco se escuchan gritos,
son familia numerosa, y ya se sabe
compiten a ver
quien habla
más alto.
A los del primero casi no se les siente.
Qué maravilla.
Yo ocupo el último piso
-o sea el cuarto-.
Estoy entre la música de Adela
y el desván
por donde corren las ratas.
MI VIDA EN INSTAGRAM
Una fotografía en la playa de Benidorm
dónde se ve cómo resaltan
mis abdominales.
Otra fotografía en el monte
haciendo senderismo
con ropa de marca.
Mis vacaciones en Hololulu,
fijaros en la camisa floreada
y el lei hawaiano.
Aquí una despedida de soltero,
alcohol a tope
-y otras cosas-
la striper que no falte.
Un video en la cocina
para enseñar cómo se hace
-estoy a la última-
un tartar de ternera
con huevo y mostaza de Dijon.
Otro video tirándome en parapente
desde un acantilado.
Más fotografías en un restaurante de moda
haciéndome pasar
por influencer.
Tengo tres mil me gusta.
Soy feliz, salvo cuando me miro fijamente en el espejo.
Porque entonces descubro al tío más idiota que conozco.
Allí están, como todos los días,
a media mañana
ocupando su sitio
junto a la cristalera
del bar de la esquina.
Hoy son diez- ayer once-
van muy arregladas
con sus coloretes en las mejillas,
los labios rojos,
las perlas y collares
y esa ropa de otro tiempo.
Las oigo hablar, reír,
que si su esposo,
que si sus hijos,
que si sus nietos,
que si fulanita...
Cuando el tema es político bajan la voz,
aunque uno ya supone de qué pie cojean.
Son felices así, con sus cosas.
Que dios me guarde de su juicio.
LA MÚSICA DE ADELA
Adela, tal vez setenta años,
toca el piano todos los días
de tres a siete.
Es mi vecina del tercero.
En el segundo a cada poco se escuchan gritos,
son familia numerosa, y ya se sabe
compiten a ver
quien habla
más alto.
A los del primero casi no se les siente.
Qué maravilla.
Yo ocupo el último piso
-o sea el cuarto-.
Estoy entre la música de Adela
y el desván
por donde corren las ratas.
MI VIDA EN INSTAGRAM
Una fotografía en la playa de Benidorm
dónde se ve cómo resaltan
mis abdominales.
Otra fotografía en el monte
haciendo senderismo
con ropa de marca.
Mis vacaciones en Hololulu,
fijaros en la camisa floreada
y el lei hawaiano.
Aquí una despedida de soltero,
alcohol a tope
-y otras cosas-
la striper que no falte.
Un video en la cocina
para enseñar cómo se hace
-estoy a la última-
un tartar de ternera
con huevo y mostaza de Dijon.
Otro video tirándome en parapente
desde un acantilado.
Más fotografías en un restaurante de moda
haciéndome pasar
por influencer.
Tengo tres mil me gusta.
Soy feliz, salvo cuando me miro fijamente en el espejo.
Porque entonces descubro al tío más idiota que conozco.