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El Perro Verde

Publicado: Dom, 22 Mar 2026 19:46
por Ana García
Buscando en mi viejo baúl de cuentos encontré este texto. Viejo, viejo. Tendrá unos diez años o más.


La muerte no me acecha aunque yo no dejo de acosarla, aunque la ame como enamorada desesperada y la odie como al más ruin de mis enemigos. Corre delante de mí y yo no puedo alcanzarla; la veo lejos y la persigo en sueños, despierta y dormida. Pero su abrazo no me llega y sus labios no me besan. Su cuerpo: mi sueño. Y sigo viviendo por morir, muriendo en vida no deseada.

Hoy estoy dispuesta a conseguirlo de una vez por todas. La muerte dulce será mi aliada. ¿Y saben qué? Volveré a nacer y seré un perro verde. ¡Sí! Un perro callejero, buscador de basuras. El perro abandonado de un peluquero en paro.

Tendré los pellejos colgando a lo largo de mi lomo, pelos largos y ondulados colgados de mi barbilla con restos de aliento y babas; y mis ojos hundidos serán incapaces de ver más allá de mis propias meadas. Seré de color verde lagartija, salpicado de piojos, garrapatas, restos de heridas, de comida y escupitajos de borrachos.

Cojearé a lo largo de calles interminables, de callejones sin salida; cojearé a lo largo de mi vida, a lo largo de mis propias venas, siguiendo los pasos de mis propias huellas detrás del caracol.

Olfatearé esquinas, rincones, contenedores; buscaré por aquí, por allá. Correré a pesar de mi cojera, hasta perder el aliento, ¡más aún! Hasta que la lengua me cuelgue más allá de lo imaginable. Escalaré torres y árboles como si tuviera alas. Daré vueltas, saltaré, perderé el control…

Pero seguiré existiendo y sintiendo. Me consumiré poco a poco sin desaparecer del todo. Buscando, otra vez, interminablemente, llorando sordamente la ausencia de mi muerte, incapaz de hallarla en ningún lugar: ni en callejones, ni en esquinas, rincones o contenedores.

Seguramente reiré de forma compulsiva esperando que mi corazón vuelva a estallar en mil pedazos. ¡Ni aún así! Siempre sabré que mi tortura es vivir, que busco lo que no he perdido porque nunca lo he tenido.

El baño de agua caliente ya está preparado y la cuchilla de afeitar me mira fijamente. Tan sólo unos minutos me separan de mi nueva muerte.