Friday Morning - San Valentin
Publicado: Mié, 11 Feb 2026 9:06
Rescato este poema de 2003
“Friday Morning"
Manténte a flote por todos los medios;
pero si te es imposible, ten valor
para hundirte sin ruido.
R. Tagore
---
En la línea horizontal de la calle vacía
la claridad extiende sus raíces,
el sol se va abrazando a la fachada,
le señala el destino de la noche distante y el roce de la muerte
en el suave columpio de la brisa.
Cuando tan sólo son las siete menos cuarto
en la mañana recién nacida de este viernes,
la primera caricia, el olor a café,
entretiene este frágil esqueleto
y azules soleados,
verdes lluvia,
rojos violentos,
enamorados ocres,
son frontera con la sábana tibia
que me teje el sudario de barro.
Melancólicamente
busco en los viejos libros
frenéticos azares para viajar más lejos,
para encontrar más tierras
y más mares.
Hoy, que quizás es tarde,
al despertar emprendo el viaje verdadero.
Es una mezcla extraña de susto
y de alegría.
Mientras, San Valentín,
con su no sé qué ausente,
lee necrologías en la primera edición del New York Times,
siente un escalofrío,
y se encuentra encerrado en un poema.
---
©MAR - Febrero 2003
“Friday Morning"
Manténte a flote por todos los medios;
pero si te es imposible, ten valor
para hundirte sin ruido.
R. Tagore
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En la línea horizontal de la calle vacía
la claridad extiende sus raíces,
el sol se va abrazando a la fachada,
le señala el destino de la noche distante y el roce de la muerte
en el suave columpio de la brisa.
Cuando tan sólo son las siete menos cuarto
en la mañana recién nacida de este viernes,
la primera caricia, el olor a café,
entretiene este frágil esqueleto
y azules soleados,
verdes lluvia,
rojos violentos,
enamorados ocres,
son frontera con la sábana tibia
que me teje el sudario de barro.
Melancólicamente
busco en los viejos libros
frenéticos azares para viajar más lejos,
para encontrar más tierras
y más mares.
Hoy, que quizás es tarde,
al despertar emprendo el viaje verdadero.
Es una mezcla extraña de susto
y de alegría.
Mientras, San Valentín,
con su no sé qué ausente,
lee necrologías en la primera edición del New York Times,
siente un escalofrío,
y se encuentra encerrado en un poema.
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©MAR - Febrero 2003