El cuerpo compartido
Publicado: Mar, 10 Feb 2026 17:16
Con el traje cansado y templada la frente,
Corbain buscaba renacer desde la podredumbre.
No estaba allí,
pero sentía el pálpito al fondo del salón.
Había un ojo azul que observaba
la evacuación de la memoria,
—los extremos inmóviles del olvido.
El fuego se enardecía.
Entre las rejas, la navaja
desprendía un brillo inflamado
que vaciaba la oscuridad.
Ardían los cuerpos desnudos, sedas
de carne y púrpura,
las hojas de la piel.
Murmuraba Corbain…
—Claire, siempre te inventaba
cuando te tocaba.
Pero ya no se trenzan tus días en mis manos.
¿Estás viva en la madrugada?
Me bastaba soñar lo que fue
para ver
tu rostro consumado
en una espira de profunda calma.
—Claire, te llevaste el esplendor
y lo venciste en el cristal oscuro
de la pared.
Me hundo en la ternura
de tu vientre somnoliento.
Tengo lágrimas en la voz
y no puedo olvidar el cuerpo compartido.
—Claire, olvidar las tierras
nombradas, olvidar
lo que dejó en ti la muerte,
acariciar los trapos de la luz,
moverme en ti, abierto,
y nada más cegarme.
—Claire,
ni siquiera el corazón es consciencia de la vida,
mientras el universo va expandiendo
lo ya perdido
Corbain buscaba renacer desde la podredumbre.
No estaba allí,
pero sentía el pálpito al fondo del salón.
Había un ojo azul que observaba
la evacuación de la memoria,
—los extremos inmóviles del olvido.
El fuego se enardecía.
Entre las rejas, la navaja
desprendía un brillo inflamado
que vaciaba la oscuridad.
Ardían los cuerpos desnudos, sedas
de carne y púrpura,
las hojas de la piel.
Murmuraba Corbain…
—Claire, siempre te inventaba
cuando te tocaba.
Pero ya no se trenzan tus días en mis manos.
¿Estás viva en la madrugada?
Me bastaba soñar lo que fue
para ver
tu rostro consumado
en una espira de profunda calma.
—Claire, te llevaste el esplendor
y lo venciste en el cristal oscuro
de la pared.
Me hundo en la ternura
de tu vientre somnoliento.
Tengo lágrimas en la voz
y no puedo olvidar el cuerpo compartido.
—Claire, olvidar las tierras
nombradas, olvidar
lo que dejó en ti la muerte,
acariciar los trapos de la luz,
moverme en ti, abierto,
y nada más cegarme.
—Claire,
ni siquiera el corazón es consciencia de la vida,
mientras el universo va expandiendo
lo ya perdido