El mendigo
Publicado: Dom, 25 Ene 2026 17:58
El mendigo arrastra tres capas de harapos:
cuanto más pegadas a su carne, más podridas;
cuanto más podridas, más hieden.
Ojos cerrados, manos cruzadas en rezo,
sus dedos hinchados de calle
parecen raíces entrelazadas.
Labios agrietados balbucean susurros
con su aliento de alcantarilla.
Una lágrima solitaria escapa,
trazando un surco en la mugre de su rostro:
sendero que recorreremos después
con indiferencia científica.
Arrodillados y con la cabeza gacha,
envueltos en el ritual de la pureza,
escondemos una mueca tras las palmas.
El mendigo llora como todos,
pero el placer que nos causa su pena
parece impropio en este templo de ecos.
cuanto más pegadas a su carne, más podridas;
cuanto más podridas, más hieden.
Ojos cerrados, manos cruzadas en rezo,
sus dedos hinchados de calle
parecen raíces entrelazadas.
Labios agrietados balbucean susurros
con su aliento de alcantarilla.
Una lágrima solitaria escapa,
trazando un surco en la mugre de su rostro:
sendero que recorreremos después
con indiferencia científica.
Arrodillados y con la cabeza gacha,
envueltos en el ritual de la pureza,
escondemos una mueca tras las palmas.
El mendigo llora como todos,
pero el placer que nos causa su pena
parece impropio en este templo de ecos.