Algo está por suceder (A Carmela Viñas)
Publicado: Dom, 11 Ene 2026 19:06
ALGO ESTÁ POR SUCEDER
"Tengo la intención de vivir para siempre,
o morir en el intento"
GROUCHO MARX
A Carmela Viñas
El horizonte no hace surco,
solo delinea el curso de los astros.
Astros que vagan prisioneros en la indiferencia
del tiempo.
Planetas que describen irregulares órbitas
algebraicas.
Así acontece en la bóveda celeste de hexágonos
infinitos.
Todo es apenas nada.
Pero esta mañana todo es otoño, sobre la marea
se mueve el corazón de la bruma.
El mar bosteza sobre la arena de la playa,
y algunos sonreímos a las nubes hechas de sal.
En la costa entre el rumor del austro se oye
el lejano eco de los barcos, y puedo imaginar
la profunda hondura de sus quillas.
Noviembre, bitácora del sur,
comienza a desfallecer en los espejos.
La dulce pereza de tus dedos deslizándose
sobre mi espalda hace que la ceguera
cuelgue guirnaldas sobre el devenir del mundo.
Porque he arrastrado despojos de mentiras
que invocamos de continuo y he sobrevivido
a noches de insomnios homicidas.
Al fondo del día se oían los primeros pasos
de una vieja canción de amor mixteca.
Extiendo mis manos y bailas conmigo,
y siento en tu pecho una llama indivisible,
en tu cabello el perfume de unas orquídeas
no académicas.
Eres raíz de tanta vida que el tiempo
y mi recuerdo te trajeron de vuelta.
No existe otro orden de las cosas que tu mirada,
y yo me guío por tus ojos, y dejo que mi cuerpo
se remanse en ti y sea uno con la vibración del universo.
Porque algo está por suceder, y tenemos el día
allá a nuestro alcance.
Frodimir del pequeño poder.
"Tengo la intención de vivir para siempre,
o morir en el intento"
GROUCHO MARX
A Carmela Viñas
El horizonte no hace surco,
solo delinea el curso de los astros.
Astros que vagan prisioneros en la indiferencia
del tiempo.
Planetas que describen irregulares órbitas
algebraicas.
Así acontece en la bóveda celeste de hexágonos
infinitos.
Todo es apenas nada.
Pero esta mañana todo es otoño, sobre la marea
se mueve el corazón de la bruma.
El mar bosteza sobre la arena de la playa,
y algunos sonreímos a las nubes hechas de sal.
En la costa entre el rumor del austro se oye
el lejano eco de los barcos, y puedo imaginar
la profunda hondura de sus quillas.
Noviembre, bitácora del sur,
comienza a desfallecer en los espejos.
La dulce pereza de tus dedos deslizándose
sobre mi espalda hace que la ceguera
cuelgue guirnaldas sobre el devenir del mundo.
Porque he arrastrado despojos de mentiras
que invocamos de continuo y he sobrevivido
a noches de insomnios homicidas.
Al fondo del día se oían los primeros pasos
de una vieja canción de amor mixteca.
Extiendo mis manos y bailas conmigo,
y siento en tu pecho una llama indivisible,
en tu cabello el perfume de unas orquídeas
no académicas.
Eres raíz de tanta vida que el tiempo
y mi recuerdo te trajeron de vuelta.
No existe otro orden de las cosas que tu mirada,
y yo me guío por tus ojos, y dejo que mi cuerpo
se remanse en ti y sea uno con la vibración del universo.
Porque algo está por suceder, y tenemos el día
allá a nuestro alcance.
Frodimir del pequeño poder.