No es tan solo dolor
Publicado: Lun, 05 Ene 2026 14:37
A veces oigo el sonido de las olas
cuándo el aire se envuelve en las cortinas,
aromatizando un ambiente destartalado
en presencia de nadie cercano a la luz prendida
en los rincones afligidos de recuerdos espolvoreados.
Creo que estoy perdido, o tal vez no encuentro un lugar
dónde el tiempo sea tiempo y yo sea yo mismo.
Mi vida carece de descripción, de discreción y de lógica,
porque escribir al revés es un defecto de existencia,
un logaritmo sin determinar y una aurora sin mañana que la identifique.
Más mi aritmética es una ciencia inexacta,
todo está descoordinado, todo desencajado,
como un cuadro vacío sin línea de horizonte.
Soy un animal en celo,
encerrado en un bosque desconocido,
el diente de un cuerpo muerto y con ojos de mal nacido,
soy un alma en destierro, un jinete dormido ante el frío,
un ave con alas heridas en busca de un vuelo prohibido,
soy el ayer que no encuentra el mañana,
la piel denostada del llanto de un niño,
soy un mundo al revés que no conoce las espinas del olvido
las olas de un llanto y el clavel marchito de su destino.
Manejo el miedo con los gritos de un corazón rendido,
no queda en mí miel que endulce el amargor de los labios,
acaso no vislumbro fe, tal vez por no haberla conocido,
y lloro por las noches la amargura recolectada en la desembocadura de mis ríos,
mientras oigo la voz de la doncella que apaciguó mis llantos,
para romper, eslabón a eslabón, la cadena de mis desvelos.
No soy capaz de encender la luz que me queme las pupilas con una imagen,
prefiero sentir el dolor de los párpados y el deseo destruido,
observar que el tiempo ya está perdido
para volver al valle donde las cruces dibujan solo sombras,
sin entender porqué la tierra sigue húmeda
mientras las lágrimas inundan los charcos del olvido.
No es tan solo dolor,
es sentir que estoy muerto,
sin saber que he vivido.
cuándo el aire se envuelve en las cortinas,
aromatizando un ambiente destartalado
en presencia de nadie cercano a la luz prendida
en los rincones afligidos de recuerdos espolvoreados.
Creo que estoy perdido, o tal vez no encuentro un lugar
dónde el tiempo sea tiempo y yo sea yo mismo.
Mi vida carece de descripción, de discreción y de lógica,
porque escribir al revés es un defecto de existencia,
un logaritmo sin determinar y una aurora sin mañana que la identifique.
Más mi aritmética es una ciencia inexacta,
todo está descoordinado, todo desencajado,
como un cuadro vacío sin línea de horizonte.
Soy un animal en celo,
encerrado en un bosque desconocido,
el diente de un cuerpo muerto y con ojos de mal nacido,
soy un alma en destierro, un jinete dormido ante el frío,
un ave con alas heridas en busca de un vuelo prohibido,
soy el ayer que no encuentra el mañana,
la piel denostada del llanto de un niño,
soy un mundo al revés que no conoce las espinas del olvido
las olas de un llanto y el clavel marchito de su destino.
Manejo el miedo con los gritos de un corazón rendido,
no queda en mí miel que endulce el amargor de los labios,
acaso no vislumbro fe, tal vez por no haberla conocido,
y lloro por las noches la amargura recolectada en la desembocadura de mis ríos,
mientras oigo la voz de la doncella que apaciguó mis llantos,
para romper, eslabón a eslabón, la cadena de mis desvelos.
No soy capaz de encender la luz que me queme las pupilas con una imagen,
prefiero sentir el dolor de los párpados y el deseo destruido,
observar que el tiempo ya está perdido
para volver al valle donde las cruces dibujan solo sombras,
sin entender porqué la tierra sigue húmeda
mientras las lágrimas inundan los charcos del olvido.
No es tan solo dolor,
es sentir que estoy muerto,
sin saber que he vivido.