Aprender a escuchar
Publicado: Dom, 19 Nov 2017 7:52
Aprender a escuchar tiene su encanto.
Es como introducirse
cuando se está perdido
por una cavidad de inexperiencia.
En el jardín profuso, por ejemplo,
donde suenan las plumas y el pico de los pájaros,
ante un zarzal de abril
cuando va a atardecer
y se tiene aprendida la imagen de la muerte.
De la misma espesura que brota de las olas,
y aún hoy tiene el prestigio de los años de infancia,
de la garganta oscura que vende camarones,
calzado, por la arena,
y que termina siendo un hombro conocido,
del que cuelgan las islas envidiables
y los buenos deseos. También en los espacios
de una desvencijada aurora, por pensar en la vida,
o por ende en el miedo
de no poder dormir, o dormir solo.
Y recuerdo también escuchar un sonido
que era de libro abierto entre las manos
una de esas cadencias que salen del calor
y tienen la esperanza de hacerte tiritar.
Es como introducirse
cuando se está perdido
por una cavidad de inexperiencia.
En el jardín profuso, por ejemplo,
donde suenan las plumas y el pico de los pájaros,
ante un zarzal de abril
cuando va a atardecer
y se tiene aprendida la imagen de la muerte.
De la misma espesura que brota de las olas,
y aún hoy tiene el prestigio de los años de infancia,
de la garganta oscura que vende camarones,
calzado, por la arena,
y que termina siendo un hombro conocido,
del que cuelgan las islas envidiables
y los buenos deseos. También en los espacios
de una desvencijada aurora, por pensar en la vida,
o por ende en el miedo
de no poder dormir, o dormir solo.
Y recuerdo también escuchar un sonido
que era de libro abierto entre las manos
una de esas cadencias que salen del calor
y tienen la esperanza de hacerte tiritar.