Tus Senos Arden
Publicado: Sab, 26 Jul 2014 7:04
Tus Senos Arden
Por:
Vicente Salvador Moreno
Vicente Moreno
Vicente
Somos sospechosos, en el uso de nuestras bocas
y… culpables, del cansancio de nuestros cuerpos.
Desmembrados nuestros órganos vuelven, a encontrarse
e inician el acto, el episodio del beso y la boca:
¡Tus senos llegaron a mí!
envueltos
como dos blancas golosinas
como dos botones de rosa
como dos frutos soñados.
Tus senos se visten, con mis manos.
Tus senos se ofrecen a mi boca, como fruta madura
Y con mis labios viajé su ambrosía.
Con mi lengua,
Hice en ellos
¡una tormenta!
Porque tus senos eran
¡dos municiones en mis manos!
¡dos proyectiles letales!
Tus senos fueron dos naves
entre las nubes de la miel.
Tus senos fueron:
Dos islas vírgenes.
Dos trombas marinas.
Dos incendios blancos.
Dos bocas de viento.
Dos lunas delirantes.
Dos historias ya vividas.
Dos motivos, para amarte.
¡Si, tus senos fueron dos lámparas blancas!
y… cuando quise apagar la llama en tu pecho
¡El volcán en tus pezones!
con mis dedos, como a una vela
en ese acto ardiste toda
con la pólvora roja, de tus besos
con el disparo de tu corazón
con el chorro de tu pelo
y con tus ojos ahogados
en la flama gigantesca
que su fulgor despide.
Inventando formas
para tu cuerpo de alambre candente.
Tu boca fragua el gesto y calla
las comisuras de tus labios aúllan.
El tiempo lo definen los recodos
del que pide y no da, del que ofrece
y luego esconde la mano.
¡Socavas libidinosamente mi piel!
tus pezones son, en mi espalda
dos alcores hirsutos.
Tus pezones ríen rosas y hunden espadas amarillas.
Tus pezones arden, en mi boca
como el sol en el crepúsculo.
¡Yo, recogí tus senos rodando, entre las olas!
¡Ellos, eran, dos caracolas gigantes!
Vicente
Todos Los Derechos Reservados.
Por:
Vicente Salvador Moreno
Vicente Moreno
Vicente
Somos sospechosos, en el uso de nuestras bocas
y… culpables, del cansancio de nuestros cuerpos.
Desmembrados nuestros órganos vuelven, a encontrarse
e inician el acto, el episodio del beso y la boca:
¡Tus senos llegaron a mí!
envueltos
como dos blancas golosinas
como dos botones de rosa
como dos frutos soñados.
Tus senos se visten, con mis manos.
Tus senos se ofrecen a mi boca, como fruta madura
Y con mis labios viajé su ambrosía.
Con mi lengua,
Hice en ellos
¡una tormenta!
Porque tus senos eran
¡dos municiones en mis manos!
¡dos proyectiles letales!
Tus senos fueron dos naves
entre las nubes de la miel.
Tus senos fueron:
Dos islas vírgenes.
Dos trombas marinas.
Dos incendios blancos.
Dos bocas de viento.
Dos lunas delirantes.
Dos historias ya vividas.
Dos motivos, para amarte.
¡Si, tus senos fueron dos lámparas blancas!
y… cuando quise apagar la llama en tu pecho
¡El volcán en tus pezones!
con mis dedos, como a una vela
en ese acto ardiste toda
con la pólvora roja, de tus besos
con el disparo de tu corazón
con el chorro de tu pelo
y con tus ojos ahogados
en la flama gigantesca
que su fulgor despide.
Inventando formas
para tu cuerpo de alambre candente.
Tu boca fragua el gesto y calla
las comisuras de tus labios aúllan.
El tiempo lo definen los recodos
del que pide y no da, del que ofrece
y luego esconde la mano.
¡Socavas libidinosamente mi piel!
tus pezones son, en mi espalda
dos alcores hirsutos.
Tus pezones ríen rosas y hunden espadas amarillas.
Tus pezones arden, en mi boca
como el sol en el crepúsculo.
¡Yo, recogí tus senos rodando, entre las olas!
¡Ellos, eran, dos caracolas gigantes!
Vicente
Todos Los Derechos Reservados.