De infinitivos cuánticos y otras disoluciones extragramat...
Publicado: Mar, 15 Jul 2014 16:08
Subir el volumen
del silencio
hasta quebrar los cristales
de una verdad empañada
para
caer
con las venas sedientas
-y sin red-
sobre un mar orquestado
de incógnitas escamadas
y sin piernas.
Oír respirar a la tierra.
Confundirse con el papel.
Desnudarse en tinta.
Empaparse bajo el rojo
-y primigenio-
cimbrar
del fuego.
Sudar todo el humo
de los ojos
hasta ver amanecer
los primeros bastiones
de
un esqueleto
esculpido de luna
y légamo.
Agonizar de pura vida.
Inhalar la oscuridad.
Madrugarse cada noche
hasta que los sueños
sueñen el día contigo.
Desahuciarse de fe,
/despojarse
de pasado
y futuro/
Desajustar la gravedad.
Desenterrar nubes
ya oxidadas.
Descoyuntar el tiempo
entre la arena
de un reloj
demente
sin rostro
y sin horas.
Comandar el caos.
Opositar a viento,
a pájaro,
...a luz.
Reencarnarse en río.
Conquistar la nada.
Zambullirse en el nunca.
Y nadar hacia dentro.
Correrse de músicas.
Nutrirse
de multitudes,
de soledad.
Y morirse de mentira
para sobrevivir
al ácido de la rutina
de cualquier submundo
y sus sombras.
Ensalivar la corteza.
Besar el tronco.
¡Arrancarse de raíz!,
para finalmente,
y
en un último acto necesario
de
transgresión
existencial:
Abrirse a la tormenta
...y contagiarse de cielo.
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del silencio
hasta quebrar los cristales
de una verdad empañada
para
caer
con las venas sedientas
-y sin red-
sobre un mar orquestado
de incógnitas escamadas
y sin piernas.
Oír respirar a la tierra.
Confundirse con el papel.
Desnudarse en tinta.
Empaparse bajo el rojo
-y primigenio-
cimbrar
del fuego.
Sudar todo el humo
de los ojos
hasta ver amanecer
los primeros bastiones
de
un esqueleto
esculpido de luna
y légamo.
Agonizar de pura vida.
Inhalar la oscuridad.
Madrugarse cada noche
hasta que los sueños
sueñen el día contigo.
Desahuciarse de fe,
/despojarse
de pasado
y futuro/
Desajustar la gravedad.
Desenterrar nubes
ya oxidadas.
Descoyuntar el tiempo
entre la arena
de un reloj
demente
sin rostro
y sin horas.
Comandar el caos.
Opositar a viento,
a pájaro,
...a luz.
Reencarnarse en río.
Conquistar la nada.
Zambullirse en el nunca.
Y nadar hacia dentro.
Correrse de músicas.
Nutrirse
de multitudes,
de soledad.
Y morirse de mentira
para sobrevivir
al ácido de la rutina
de cualquier submundo
y sus sombras.
Ensalivar la corteza.
Besar el tronco.
¡Arrancarse de raíz!,
para finalmente,
y
en un último acto necesario
de
transgresión
existencial:
Abrirse a la tormenta
...y contagiarse de cielo.
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