Tu obra
Publicado: Lun, 07 Jul 2014 22:02
Su cansancio deteriora el mundo porque tiene ganas de acabar rápido.
Los flecos de su obra le arañan el blanco del ojo como viejas legañas endurecidas.
Aprovecha ahora que va a tumbarse y colócate debajo entre el suelo y su cuerpo.
Simula las olas del mar, cómbate lentamente primero, haz que sienta subir y bajar su peso
a merced de tu respiración.
Ahora embravécete, que sufra cuando se sienta suspendido lejos de tu piel,
sin saber cuándo va a caer para recobrarte.
Quémalo porque eres el desierto ardiendo bajo el sol que puso ahí cuando su propia oscuridad
le hacía tanto daño que no temía ver quién era.
Ahochece y enfríalo porque nadie merece tanto sufrimiento que no merezca el frío de una luz blanca
en el pecho y en la cabeza.
Deslízate y sal, está dormido. Ponte de pie. Escúpele en la frente y en las manos.
Bésale en la boca. Muérdele la lengua para que recuerde
que tu amor ha salvado al mundo y que todo es obra tuya.
Los flecos de su obra le arañan el blanco del ojo como viejas legañas endurecidas.
Aprovecha ahora que va a tumbarse y colócate debajo entre el suelo y su cuerpo.
Simula las olas del mar, cómbate lentamente primero, haz que sienta subir y bajar su peso
a merced de tu respiración.
Ahora embravécete, que sufra cuando se sienta suspendido lejos de tu piel,
sin saber cuándo va a caer para recobrarte.
Quémalo porque eres el desierto ardiendo bajo el sol que puso ahí cuando su propia oscuridad
le hacía tanto daño que no temía ver quién era.
Ahochece y enfríalo porque nadie merece tanto sufrimiento que no merezca el frío de una luz blanca
en el pecho y en la cabeza.
Deslízate y sal, está dormido. Ponte de pie. Escúpele en la frente y en las manos.
Bésale en la boca. Muérdele la lengua para que recuerde
que tu amor ha salvado al mundo y que todo es obra tuya.