Pripyat es una sombra
Publicado: Sab, 26 Abr 2014 18:00
La ciudad se defiende
de la verdad desnuda y primigenia.
Habita como espíritu fantasma.
Allí no vive nadie.
Las casas se quedaron en la bruma
durmiendo eternamente.
Hogares detenidos
con el tiempo sin tiempo entre los árboles,
en una vida rota, sin excusas.
Pripyat es una sombra
en el planeta Tierra
que reside en el sueño letal y destructivo
de nuestro inconsciente más atávico.
Se respira la muerte
y la infelicidad es una plaga
adherida a los troncos y las piedras.
Pripyat es un espejo para mirarnos todos
y aprender para siempre
a no repetir una y otra vez los errores de lógica y razón.
Para definir con estrategia, los planes de energía
que permitan a hombres y mujeres
sobrevivir sin cáncer, mutaciones,
tumores y desórdenes tiroideos.
Tras todos estos años
podemos avanzar a otras opciones
o quedarnos danzando entre la niebla
de un mutado ADN para los descendientes,
dando lugar a monstruos y quimeras...
Aprendamos ahora, ahora o nunca...
Ana Muela Sopeña
__________________________________
Hoy se cumplen 28 años desde el fatídico accidente de Chernobyl. Fue el 26 de abril de 1986. La ciudad de Pripyat sigue en pie, pero allí no vive nadie. Existe como ciudad fantasma que nos recuerda nuestros errores y nos insta a cambiar el rumbo como especie. Las energías renovables existen. El lobby nuclear se empeña en persistir con la energía nuclear. Sin embargo, aunque no existiera ningún accidente (se estima que cada 8 años hay uno importante en algún lugar de la Tierra) tenemos el problema de los residuos nucleares. Mi madre fue activista antinuclear. Yo tenía 16 años y ella 51. Ella perteneció al grupo de activistas que se opusieron a la puesta en marcha de la Central Nuclear de Lemóniz. Ni siquiera cumplía con la normativa de la distancia mínima entre las instalaciones nucleares y una población humana.
Como poetas no podemos olvidarnos de la poesía social. La poesía que denuncia las injusticias y el desorden mundial en el que estamos inmersos (que lo hemos creado todos). Unos por el poder y otros por la pasividad, por no hacer nada.
Para mí, la fecha del 26 de abril es una fecha importante. Quedará siempre resonando en el inconsciente colectivo. Es un espejo. Es una ventana abierta o una puerta que nos impulsa al cambio. Existen otras fuentes de energía. La nuclear es incierto que no contamina ya que para refrigerar los reactores se emplea agua que una vez usada se echa a los ríos o al mar. Y esa agua tiene ciertas cantidades de residuos nucleares. Y eso sucede en todas las centrales del mundo. Es decir, incluso en las centrales nucleares en las que no ha habido accidente alguno a través del agua de refrigeración se expulsan bequerelios al ambiente. En este caso esos residuos nucleares van a parar a las aguas fluviales.
Necesitamos reflexionar y cambiar...
de la verdad desnuda y primigenia.
Habita como espíritu fantasma.
Allí no vive nadie.
Las casas se quedaron en la bruma
durmiendo eternamente.
Hogares detenidos
con el tiempo sin tiempo entre los árboles,
en una vida rota, sin excusas.
Pripyat es una sombra
en el planeta Tierra
que reside en el sueño letal y destructivo
de nuestro inconsciente más atávico.
Se respira la muerte
y la infelicidad es una plaga
adherida a los troncos y las piedras.
Pripyat es un espejo para mirarnos todos
y aprender para siempre
a no repetir una y otra vez los errores de lógica y razón.
Para definir con estrategia, los planes de energía
que permitan a hombres y mujeres
sobrevivir sin cáncer, mutaciones,
tumores y desórdenes tiroideos.
Tras todos estos años
podemos avanzar a otras opciones
o quedarnos danzando entre la niebla
de un mutado ADN para los descendientes,
dando lugar a monstruos y quimeras...
Aprendamos ahora, ahora o nunca...
Ana Muela Sopeña
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Hoy se cumplen 28 años desde el fatídico accidente de Chernobyl. Fue el 26 de abril de 1986. La ciudad de Pripyat sigue en pie, pero allí no vive nadie. Existe como ciudad fantasma que nos recuerda nuestros errores y nos insta a cambiar el rumbo como especie. Las energías renovables existen. El lobby nuclear se empeña en persistir con la energía nuclear. Sin embargo, aunque no existiera ningún accidente (se estima que cada 8 años hay uno importante en algún lugar de la Tierra) tenemos el problema de los residuos nucleares. Mi madre fue activista antinuclear. Yo tenía 16 años y ella 51. Ella perteneció al grupo de activistas que se opusieron a la puesta en marcha de la Central Nuclear de Lemóniz. Ni siquiera cumplía con la normativa de la distancia mínima entre las instalaciones nucleares y una población humana.
Como poetas no podemos olvidarnos de la poesía social. La poesía que denuncia las injusticias y el desorden mundial en el que estamos inmersos (que lo hemos creado todos). Unos por el poder y otros por la pasividad, por no hacer nada.
Para mí, la fecha del 26 de abril es una fecha importante. Quedará siempre resonando en el inconsciente colectivo. Es un espejo. Es una ventana abierta o una puerta que nos impulsa al cambio. Existen otras fuentes de energía. La nuclear es incierto que no contamina ya que para refrigerar los reactores se emplea agua que una vez usada se echa a los ríos o al mar. Y esa agua tiene ciertas cantidades de residuos nucleares. Y eso sucede en todas las centrales del mundo. Es decir, incluso en las centrales nucleares en las que no ha habido accidente alguno a través del agua de refrigeración se expulsan bequerelios al ambiente. En este caso esos residuos nucleares van a parar a las aguas fluviales.
Necesitamos reflexionar y cambiar...