La casa de la rosa
Publicado: Sab, 23 Nov 2013 1:33
Rosa bruñida por el espacio que separa un espacio de otro,
mueles los orificios enfrentados, te resbalas de entre las manos,
goteas rodeando la paciencia del sol, oscureces la ciencia del patinaje astral,
vas quebrando el hielo de los labios mientras finges
morir y va quedando el poso de tu aliento en los cuernos de caza abandonados.
Aminoras la carga, se levantan los ojos para mojar el tiempo, veloz estanque.
Te asomas, te asomas, hundo mi cara en tu nombre violado. Ya soy otro,
de una punta a otra de la letra muerta, tirando con obstinación, te he logrado.
Una fina muralla me obsesiona.
Tu carne musical vuelve a ensayarse en la casa de mi respiración.
...
Entonces, tú eres.
Te había soñado.
Estuve aclarando palabras en mi mente hasta deshacerlas.
Mi mente se deshizo con ellas.
Aun así, seguí oficiando el rito de buscar.
Hablo como si te hubiese encontrado.
Como si todo hubiese terminado ya.
Pero tú eres.
Hablo como si hubiese un pasado.
Tú eres.
Yo querría vivir así.
...
Después de haber escuchado su voz continuamente
un día vi su rostro. Me pareció que su mirada era maligna.
Entonces me pregunté si su voz me habría dañado
durante todo este tiempo.
Nunca entendí lo que decía su voz
pero sí lo que decía su mirada:
¿Por qué nos has mantenido separadas?.
En ti nos vengamos mutuamente.
Ya no puedes reunirnos.
Eres nuestro despojo.
Aun así te amamos.
...
Entré en la casa abandonada con una luz recién apagada.
Todavía humeante puse mis dedos en su cabeza muerta.
Se trataba de un modo de invocación muy trasnochado:
tocar lo elemental para obtener lo justo.
La casa se iluminó con un grito de dolor
que parecía el sonido de un gran sábana blanca
siendo sacudida desde sus cuatro esquinas por una sola mano.
mueles los orificios enfrentados, te resbalas de entre las manos,
goteas rodeando la paciencia del sol, oscureces la ciencia del patinaje astral,
vas quebrando el hielo de los labios mientras finges
morir y va quedando el poso de tu aliento en los cuernos de caza abandonados.
Aminoras la carga, se levantan los ojos para mojar el tiempo, veloz estanque.
Te asomas, te asomas, hundo mi cara en tu nombre violado. Ya soy otro,
de una punta a otra de la letra muerta, tirando con obstinación, te he logrado.
Una fina muralla me obsesiona.
Tu carne musical vuelve a ensayarse en la casa de mi respiración.
...
Entonces, tú eres.
Te había soñado.
Estuve aclarando palabras en mi mente hasta deshacerlas.
Mi mente se deshizo con ellas.
Aun así, seguí oficiando el rito de buscar.
Hablo como si te hubiese encontrado.
Como si todo hubiese terminado ya.
Pero tú eres.
Hablo como si hubiese un pasado.
Tú eres.
Yo querría vivir así.
...
Después de haber escuchado su voz continuamente
un día vi su rostro. Me pareció que su mirada era maligna.
Entonces me pregunté si su voz me habría dañado
durante todo este tiempo.
Nunca entendí lo que decía su voz
pero sí lo que decía su mirada:
¿Por qué nos has mantenido separadas?.
En ti nos vengamos mutuamente.
Ya no puedes reunirnos.
Eres nuestro despojo.
Aun así te amamos.
...
Entré en la casa abandonada con una luz recién apagada.
Todavía humeante puse mis dedos en su cabeza muerta.
Se trataba de un modo de invocación muy trasnochado:
tocar lo elemental para obtener lo justo.
La casa se iluminó con un grito de dolor
que parecía el sonido de un gran sábana blanca
siendo sacudida desde sus cuatro esquinas por una sola mano.