J. J. Martínez Ferreiro escribió: ↑Sab, 09 Mar 2024 20:00
Hoy goza la muerte del nombre
de todos y cada uno de nosotros.
¿Y quién nos ha elegido para morir?
¿Por qué nosotros?
Con cuatro líneas negras dibujé la ceniza
y tracé la ceguera de la muerte,
con toda su pacífica inquietud.
Después caminé a través del fulgor de los grillos
y la hierba soñando.
A medida que me acercaba
presentía la ausencia adentro del castillo,
todo su tacto polvoriento.
Entré por una ventana baja.
Dentro, las sombras habían sido zanjadas.
Yacía la princesa retozando en la cama.
El áspid trazó una espiral sobre sus pechos
y en una sarcástica mueca
se le corrió el maquillaje.
Al poco tiempo, ya se pudrían y oxidaban
los vestidos y todas las cosas de su muerte:
papeles, joyas, zapatos, relojes parados…
La muerte
no es nada, es casi un no ser
—un turbio no pensar.
Salí al jardín.
Y de repente observé
la fachada inclinarse a punto de caer.
Debajo, enterramos, hace ya tiempo,
un pájaro que se estrelló contra los ventanales;
dentro se puede oír aún el roce sordo de su vuelo.
Me senté a una mesa y escribí este verso:
“Te beso y te doy la muerte”.
Preguntándome: ¿Acaso también soy yo, la muerte?
Poema de misterioso y gótico contenido, donde no faltan ninguno de los elementos que le confieren dicho contenido: muerte, castillo, princesa, áspid...
Me ha recordado su lectura, algunos de los pasajes de «Manfred» de Lord Byron.
Me ha gustado.
Saludos.