En las estatuas dulces
Moderadores: J. J. Martínez Ferreiro, Rafel Calle
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Ana Muela Sopeña
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En las estatuas dulces
Ana Muela Sopeña
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Pilar Morte
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Re: En las estatuas dulces
Un abrazo grande
- Alejandro Costa
- Mensajes: 8216
- Registrado: Dom, 13 Mar 2016 18:27
Re: En las estatuas dulces
Todo lo has plasmado como un cuadro bello, que en silencio, te hace sentir, recordar y vivir.
Buenas letras, Ana.
Un beso.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.…
Me sobra el corazón (Miguel Hernández)
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Ramón Castro Méndez
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- Registrado: Mar, 17 May 2016 8:24
Re: En las estatuas dulces
Un abrazo grande.
que te tortura el no poder escribir
o que
no puedes escribir porque estás torturado?
¿Dices
que estos tiempos te han convertido en un escéptico
o que
estos tiempos confirman tu escepticismo?
SAM SHEPARD
Re: En las estatuas dulces
Como siempre un lujo leerte, te dejo un beso Ana.
Satír.
se me empezó a morir como un niño en la noche,
y yo mismo era un niño con mis años a cuestas por las calles, un ángel
ciego, terrestre, oscuro,
con mi pecado adentro, con tu belleza cruel, y la justicia
sacándome los ojos por haberte mirado." Gonzalo Rojas
- Ventura Morón
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Re: En las estatuas dulces
Un beso Ana un placer leerte
- Marisa Peral
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Re: En las estatuas dulces
Dominas a la perfección los paisajes nocturnos, incluso nos haces sentir esa humedad de "La Ría" y adivinar las extrañas miradas de los gatos errantes y transmites una nostalgia infinita por algo que pudo ser y no llegó.Ana Muela Sopeña escribió: ↑Dom, 25 Oct 2026 14:23 La ciudad nos cobija con su esencia en las estatuas dulces que presiden las plazas y los parques. Todo me habla de ti en la distancia. Semáforos, gorriones y edificios. También las avenidas con sus luces, los árboles sonámbulos, la lluvia... y los escaparates de las tiendas. Las farolas alumbran en la noche la soledad que vibra entre las grietas de esta urbe que sueña con las nubes. Nuestros pasos inciertos nos delatan entre las huellas ocres que dejamos sobre los adoquines de las calles. Somos dueños de todo y de nada. Los instantes de niebla nos inundan, pertenecen al alma de las cosas que se esconde en los códigos secretos de los átomos llenos de conjuros. Todo yace hechizado por la bruma cuando absorbemos quarks de la materia con las manos de otoño. Vivimos este octubre con cautela, sabiendo que el deseo transfigura la apatía y el miedo en un impulso atrapado en el otro. Avanzamos despacio por las piedras en suburbios que aguardan las señales en un susurro único.
Las palabras nos hacen más amables, nos sacan del abismo como ángeles guardianes eonarios. Nuestra respiración es esa prueba de que todo es efímero y al mismo tiempo eterno e infinito.
Ana Muela Sopeña
Destaco ese final excelente y te envío un beso.
Marisa Peral Sánchez
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¡Nunca te dejes poner
el tornillo que te falta.
Corre y se feliz!
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